Outside Meñakoz. Bruma costera. Mar del noroeste de unos cuatro metros con rachas más grandes. En apariencia las olas avanzan con mansedumbre. Una mansedumbre que aumenta cuando se acerca el ocaso y llevas largo rato sentado en una campa y con un buen libro entre las piernas.
Metió de nuevo la mano en mi bragueta, me sacó la verga y se la apretó contra el coño. Era un suplicio. Y para hacerlo todavía más terrible una de sus amiguitas, que bailaba pegada a nosotros, me cogió con todo descaro la picha. Llegado a eso punto ya no pude contenerme más y le descargué un chorro en la mano.
Los días de Clichy, de Henry Miller.

Meñakoz. 12 de febrero de 2011














