En el puente de la Ribera miro hacia abajo apoyado en la baranda. Una bandada de compresas baja hacia el Abra con la marea. Una mancha de gasoil alarga su arcoíris. Levantando la cabeza y girándola levemente hacia la izquierda tengo el mercado. Ahora le van a poner escaleras mecánicas para que la carne fluya más cómodamente. Asomando sobre el mercado veo el negro campanario de San Antón y aun lado un ojo del puente. Vuelvo a bajar la cabeza, una gaviota pilla algo que flota. Pasa una caja de plástico rojo; ponerle una bandera y navegar Olabeaga, Lutxana, Sestao y Churruca. La cabeza bien alta, que es de hierro. Giro la cabeza hacia el muelle de Marzana. Unos chicos se tuestan al sol mientras intercambian experiencias, dinero por heroína y relatos de sus orígenes. A un lado el Museo de Reproducciones Artísticas, donde cuentan que un día echaron sangre las dos copias de David.
Enfila el puente un viejo con dos bolsas de hipermercado llenas de zapatos viejos. Se acerca y me pregunta qué le miro, después qué pie calzo. No le hago caso y se marcha. Miro al cielo. Allí no hay nada. Bajo la vista y veo un ángel vestido ajustado color deseo, perfume y zapatos rojos tacón alto. Camina despacio y me sonríe. Su boca es un sexo descomunal.
Un coño con alas.
Bendito puente de la Ribera. Mañana volveré a la misma hora.
…………………………….
Relato correspondiente al libro Ciudad Bilboa (La Circular Ediciones, 2011. 2ª Edición).
17 € (gastos de envío incluidos a Península, Baleares y Canarias).
Solicitud de ejemplares: unaimagenymilpalabras@gmail.com




Qué fuerte!!