
El dinero, manejado por individuos como Rodrigo Rato, carentes de la mínima conciencia social, nulos en su justicia distributiva, inútiles para el desarrollo de una sociedad sana, es un cepo en nuestras gargantas.
Viejos modos, viejas sonrisas.
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Se le tachaba de gran economista, de lo bien que lo hizo. Y lo que estaba haciendo era meternos en un zulo sin salida. Se cuidó bien de saltar del barco cuando los demás aún no veíamos la vía. Él y todos los que nos han robado en la cara. Buena denuncia WU!