Del blog de Marc Caellas en Sigueleyendo:
Y en verdad yo os digo: Dios ha muerto. Vomitamos el hedor agonizante de sus oraciones, porque sus oraciones han sido el humo grasiento sobre los campos de batalla de nuestra Europa. Crucemos este desierto trágico y exaltemos esta tierra donde Dios ha muerto, y labrad de nuevo la tierra con vuestras manos desnudas, vuestras manos orgullosas, vuestras manos impías.
Hoy, Domingo de Pascua en el Año Santo, aquí, en la insigne Basílica de Notre-Dame de París, proclamamos la muerte de Cristo-Dios, para que al fin el Hombre pueda vivir.
Serge Berna
Sigueleyendo: Un escritor perturbado en Notre-Dame. Marc Caellas.












