En la práctica del surfing se dan varios peligros. Dos de los principales son los tiburones (donde los haya) y el fondo sobre el que rompen las olas. Hay otros, claro, como el tamaño de esas olas, la fuerza de las corrientes, la intensidad del viento, o doscientos surfistas más en el mismo pico.
La cala de Meñakoz, en Euskadi, constituye una buena muestra de ese peligroso listado: Olas fuertes, una poderosa corriente, el acantilado a dos palmos, la diferente dirección de las series, ni un grano de arena… y tiburones de piedra.
Las aletas de estos escualos acostumbran a frecuentar la cala de Meñakoz justo en el lugar en el que las olas más se doblan sobre sí mismas. La cultura popular, como a todos los miedos, les ha puesto nombre. Se llaman Los Calvos y son muy peligrosos.

David Bustamante. Meñakoz.

Los Calvos en sus dominios. Meñakoz.











