Julio Llanos, caminante, homicida y poeta nacido en Nancy en 1957 y desaparecido en África a comienzos del siglo XXI.
Una hermana poco recomendable.
Tras meses de indecisión por mi parte en aceptar el trabajo de caza y captura de Armando Aranoa, éste acabó desapareciendo en Marruecos, del mismo modo que su confundido padre dejó de hacerme ofertas para viajar al trópico en su búsqueda.
El verano me sumió en la rutina tonta del despacho. El calor también. Es el verano buen tiempo para pocas cosas. Si sales al exterior maduras como un pera. En cambio, es un momento excelente para leer correo atrasado. Nunca dejará de sorprenderme mi capacidad para abrir en septiembre cartas de abril del año anterior.
Esta que me habló de un tal Julio Llanos procedía de una mano femenina cuyo remite se limitaba a un apartado de correos en París.
Estimado Sr. Uribe:
Mi nombre es Amelia Llanos Signoret y me pongo en contacto con su agencia para comunicarles mi interés en localizar al señor Julio Llanos Signoret, mi hermano, y suplicarles que acepten mi requerimiento.
El motivo de tal solicitud es meramente económico. Necesito su firma, o en su defecto un certificado de defunción, para poder completar la recepción de la herencia que recientemente nos legó un hermano de nuestra madre.
Lo último que sé del señor Julio Llanos Signoret es que cumplió una condena de ocho años por homicidio en varias cárceles españolas, la última la de Valladolid, y que salió a la calle en 2004.
Le adjunto la única foto que poseo de él y unos pocos versos que conservo. Tal vez le sirvan de incentivo poético, si es que valen algo. Por mi parte, lo único que saco en claro es que mi hermano, a quien no veo desde hace veinte años, es (o era) un hombre derrotado.
Puedo superar con creces cualquier tarifa que me plantee si el resultado de la búsqueda es positivo para mis intereses.
Si su respuesta es afirmativa, respóndame cuanto antes a este apartado postal que le indico.
Atentamente,
Amelia Llanos Signoret.
Insaciable Amelia, volteando monedas de oro sobre los versos de su hermano. Así la imaginé desde la modorra de mi despacho. En cuanto a su hermano, bueno, el primer poema dejaba claro de qué iba (además de la puñetera manía de evitar la puntuación que tienen algunos).
Compadecen muchos
Al lejano muchacho
Ese que a cada paso
Arrastra tanto silencio
Su cabeza arde
En refresco busca el viento
Y las mujeres a las puertas
Le sonríen de frente y contentas
Investigué un poco. Que alguien mate a un semejante, cumpla ocho años y no deje rastro es casi imposible. En un par de llamadas supe mucho de Julio Llanos. Por ejemplo, que el crimen que cometió tuvo que ver con asuntos taurinos.
Un toro,
Uno sólo,
Alza sus cuernos
Hacia el cuarto creciente
De la luna
Quien le mira, toda plata,
Devolviendo la cornada.
¡Toro de hojalata!
También encaró un juicio por presunta violación, pero fue declarado inocente. Al parecer, el lejano muchacho del primer poema sí que arrastraba una cabeza ardiendo.
Ella
Mascaba chicle mejor que
Ninguna
Practicaba desde los trece
Años
Sus globos eran
Perfectos
Sus mandíbulas
Poderosas
Su lengua
Goma
Julio Llanos salió de la cárcel en 2004. Ocho años completos de reclusión son demasiados para un hombre que, en realidad, no había cometido el crimen por el que se le condenó. Fue un muñeco que se dejó llevar. Su hermana no iba descaminada en la imagen que tenía de su hermano. Una derrota con mayúsculas.
Desconozco los laberintos
Me desquician las esquinas
Las curvas, las bifurcaciones
Los cambios de sentido
Dadme un callejón y no me perderé
Una línea recta
Aun sin salida
Aun contra un muro
El registro de pasaje de la comandancia de marina de Vigo registra la salida de Julio Llanos Signoret en septiembre de 2005, como pasajero del mercante Pantín Hermoso. Su destino era Caracas, pero en ese puerto, aunque aparece registrada la arribada del Pantín Hermoso, no figura la entrada de ningún pasajero llamado Julio Llanos Signoret. Si lo hizo con pasaporte falso, si entró de modo ilegal o si bajó a tierra en algún otro puerto es algo que me es imposible averiguar desde la paz de este despacho. Aceptar el trabajo de búsqueda me llevaría a esos lugares tropicales llenos de trampas y buena vida. Si negué el servicio al padre de Armando Aranoa y no fui a Belice, no iba a ser menos con la miserable Amelia Llanos Signoret, por mucho que Caracas tuviera muchos más atractivos.
Además, ¿cómo no hacer caso a este último y fulminante verso del inocente Julio Llanos?
De no mentirme
Serás
Tan sólo
El último verso
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- Poetas Imposibles es un programa del F.P.I./I.P.F. ejecutado por los Detectives Poéticos.
- Sobre Julio Llanos y el crimen por el que fue condenado, la Editorial Difácil publicó un relato con todos los detalles en su libro Sospechosos Habituales.




[...] Willy Uribe crea personajes y después los va cosntruyendo, decorando con mimo. [...]