Entre Amsterdam y Nueva York

Escaparate bilbaíno

– En Amsterdam las putas están en los escaparates. Tendrías que verlo. Y las coffe shops, macho, eso es bestial.

Hubo un silencio que a mí me agradó y a él le puso nervioso.

– ¿Y dices que no conoces Ámsterdam?

No respondí. Se daba por supuesto que no.

– ¿Y Nueva York?

Permanecí mudo como una piedra.

– Ni Ámsterdam ni Nueva York. Entonces, amigo, puedes decir que aún no has salido de casa.

Miré por la ventana. Nada en especial, el Bilbao de costumbre. Después eché un vistazo al reloj. Aún quedaba una hora para que aquel pavo se largara de mi casa.

– Londres, supongo que sí conocerás, ¿verdad? Aunque no haya nada de especial salvo la Torre, esa ciudad tiene un punto. ¿No crees?

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