La campa de Lantzarte

Del cerdo se aprovecha todo.
El lugar donde vivo, Berango (Bizkaia), es un pueblo pequeño que como tantos otros se ha visto sacudido por el modelo económico predominante (y casi único) de los últimos años: el del ladrillo. Situado junto al ayuntamiento y la iglesia, existe un espacio verde muy apreciado por los vecinos. Es la campa de Lantzarte, catalogada como espacio de uso público y un pequeño remanso verde para el barrio de Lantzarte y otras zonas del municipio. Dicho lugar fue cedido al ayuntamiento por un particular, hace ya muchos años, con la condición de que se mantuviera en su integridad para uso y disfrute de los vecinos.
Resulta que ahora el ayuntamiento pretende recalificar el uso de esa campa y tornarlo por espacio edificable. La excusa es vender el suelo para financiar la construcción de un polideportivo (una infraestructura que hace años debería estar construida pero que la desidia de los sucesivos equipos municipales ha frustrado una y otra vez). En la campa se levantarían viviendas a precio tasado (no sociales), lo que viene a significar que algún constructor y alguna inmobiliaria sacará beneficio de los terrenos comunes.
¿No han aprendido nada del modelo especulativo del ladrillo? ¿No hay espacio para la construcción de viviendas sociales y un pequeño polideportivo sin tener que hipotecar un espacio verde muy utilizado por los vecinos? ¿Cuánto ha ingresado el ayuntamiento de Berango con el gran volumen de construcción privada de los últimos años? Y lo más importante, ¿tan mal utiliza ese dinero como para tener que cementar y arruinar espacios verdes de uso público?
Más información: Vecinos de Lantzarte