Moneda extranjera y gallifantes

Moneda extranjera
El otro día le enseñé a mi hija la moneda extranjera que guardo en un tarro de cristal. Mi intención era usar los billetes y las monedas para hablarle de diferentes lugares, gentes y costumbres. Como en la imaginación de un niño nada es predecible, mis planes se fueron al garete y mi hija comenzó a hacer comentarios sobre el valor de las cosas al estilo del programa de televisión Juego de niños, donde los premios eran extraordinarios gallifantes y los niños te obsequiaban toneladas de reflexiones al natural.
Al final acabé como Amarilis, el pez de nuestra cocina, buscando oxígeno para tratar de analizar esa charla con mi hija.