Surf en la isla de Tenerife. Norte y sur

Para los surferos, incluidos los propios locales, puede decirse que Tenerife son dos islas en una, con el Teide en el medio. 3.797 metros levantándose imponentes en el Atlántico y formando una sólida referencia, una frontera muchas veces. El sur conocido, el norte escondido. El sur árido, el norte húmedo. El sur urbano, el norte pausado. El sur llano, el norte montañoso. El sur de cielos despejados, el norte de nubes enganchadas a los riscos. El sur de olas muy sobadas, el norte enigmático. Por supuesto también hay aspectos en común, los turistas siempre presentes, los atentados medioambientales en forma de playas y piscinas artificiales, los proyectos que no cesan, el macro-puerto de Granadilla
Surf en Tenerife. Islas Canarias. WU PHOTO © Willy Uribe

Buscando en el norte

Me acerqué a Tenerife escapando del fuel del Prestige, que llegaba de continuo a las costas del Cantábrico. No quería alojarme en el sur de la isla, yo buscaba el norte, donde se encuentran las mejores olas de la isla. Buscaba a los locales, saber si esa vieja leyenda de que trataban a los fotógrafos a pedradas era cierta. Desde luego tenía un contacto, Vilayta , un amigo y excelente surfero a quien conocí en Indonesia hace algunos años. Él, y la dosis adecuada de discreción (viajaba solo, sin surferos), me dieron la llave para moverme por la zona e ir conociendo a algunos surferos locales. Fueron dos semanas de febrero de mar constante y mucha autopista y mucha carretera comarcal doblando acantilados y subiendo y bajando por las barrancas. De norte a sur y de sur a norte, de este a oeste y vuelta, durmiendo en un pequeño apartamento de un pueblo pesquero del norte cuajado de buenas olas. Adán, un marinero de la cofradía de pescadores, fue quien me alojó. Y le doy las gracias por ese pequeño espacio entre callejas, junto a su propia casa. Fue un buen lugar. A veinte metros del mar y de un compás de olas que no cesaba.
Conocí en un puerto del norte, a pocos metros de donde se cambian los surferos, a un viejo de unos ochenta años que hace maquetas de barcos veleros y que aún sale a pescar cuando el mar lo permite. No recuerdo cómo se llama, pero sí lo que me respondió cuando le pregunté si le gustaba su trabajo de pescador: Cuando me acuesto no pienso en otra cosa que llegue el día y vuelva a salir a pescar, o venir aquí a hacer barcos. Y cuando llega la noche no pienso en otra cosa que acostarme. Se refería a la pesca y a sus maquetas, pero podía haber hablado de surfing, por ejemplo. Dentro de unos años puede que Vilayta, Mario, Ayoze, Bernardo, Álvaro, Cesar o Adrián estén haciendo maquetas de tablas en un cuartucho del puerto con las mismas y sabias palabras del viejo. Elementos no les faltan. El norte de Tenerife está nutrido de un buen número de olas, afortunadamente poco pobladas. Sin querer pecar de cínico diré que conozco perfectamente las historias que se cuentan sobre el duro localismo de la zona y que ese es uno de los factores que pesan en los pocos viajeros que se acercan, pero no el único. También está el hecho de que la zona es una gran desconocida porque son pocos quienes se toman el esfuerzo de hacer millas por la costa. Aquí no sirven las guías de surf, ni los prejuicios.
Julian Cuello. Surf en Tenerife. Islas Canarias. WU PHOTO © Willy Uribe

El sur me sabe a urbe

El sur de Tenerife es lo urbano. Desde luego que es la visión de un profano que se las da de sociólogo, pero ni siquiera en Santa Cruz he encontrado el aroma a urbe que respiro en el sur, más aún, aroma a gran ciudad. El norte me sabe a campo, aún Santa Cruz. El norte es un pueblo tras otro, cada uno con su iglesia, ayuntamiento, farmacia y café para la partida de dominó. El sur tiene poco de eso. El sur es la gran ciudad que los turistas llevamos a cuestas para no echarla de menos, el cemento a paletadas, el centro que no existe porque todo es una sucesión de avenidas jalonadas por playas artificiales a un lado y comercios al otro. El tráfico es intenso, los anuncios luminosos también, la gente está de vacaciones pero camina con prisa, come con prisa en las hamburgueserías y se baña con prisa entre diques que frenan el mar. Matías Hernández, un surfero local, me decía hace un par de años que su pueblo, El Médano, sufría el “mal del cemento”. Visitando de nuevo la isla, comprendí que lo que ocurría con El Médano y otros pueblos del sur es que estaban destinados a formar parte del sistema metropolitano del sur de Tenerife. Una gran urbe extendiéndose por la costa a lo largo de casi cincuenta kilómetros, desde El Médano hasta Puerto de Santiago y Los Gigantes. Como en casi todas las urbes sureñas que conozco, la gente se abre más porque la gente es más de todos los lados. La urbe, al ser enorme, también deja lugares apartados para surfear tranquilo, tal vez la cosa consista en no seguir al pie de la letra las indicaciones de los manuales no escritos de nuestra cultura surfera. En Tenerife sur, Alcalá y la izquierda de Las Palmeras… es como una coletilla, como un cascabel que seguimos sin mirar a otro lado.
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Comments

  1. el puntero says:

    el pescador se llamaba domingo,y de los ´surferos que mencionas solo adan y adrian son del barrio,y alvaro ,si es el que yo creo es elunico que te puede informar de su historiapues los demas ni saben de la misa ,la mitad,como siempre vilaita, abriendo puertas para tirarse flores ,otro que aparecio un dia aqui con el rabo entre piernas,y ahora dice ser local y el mayor tamañero que ha habido por aqui,claro cuando kiko el cali,fisco,ovicente el cabra ,llebaban pañales o simplemente no andaban, en fin que se llamaba domingo el corujo.

  2. Esperanza Monedero says:

    El puntero tiene envidia de este relato tan maravilloso. La tierra es solo del que sabe disfrutarla, del que es capaz de ser feliz, yo nací en Bilbao, viví en Madrid Y en otros muchos sitios a traves de mi vida, todos estos sitios me pertenecen pues están llenos de vivencias. Ahora soy local, soy Canaria pues vivo en Tenerife y aunque no fuera el caso el mundo me pertenece.

  3. Chicos nose, pero todas estas frases me suenan tanto a historias creadas por alguno que le fue el baifo, jakaj tanto hablar del localismo de la isla,es tremendamente falso. Siendo del sauzalito, y tda la vida surfeand no conozco nombres como dice el compañero de arriba, solo recuerdo formas de surfear, caras sperando en el paseo y broncas contadas (siento decir q con razon, x no concer las reglas basicas…), pero x mas k bajo al socorro, me doi una vuelta por la punta o me vy a ver cuants nacionalidades m encuentro en las palmeras jakaj no encuentro ese mal royo en el awa k por muxos años lleva a cuestas la isla. Yo solo agradecer a todos los locales de las islas de lo bien k me an tratado y haberm djado compartir ese swell akella tarde.