Ander Uriarte y los tiburones

Tal vez el título no sea acertado, puede que demasiado directo, pero refleja muy bien lo que vivió Ander Uriarte, un joven vasco (uno de los pocos deportistas que combinan surf y bodyboard) en ruta desde hace casi tres meses por tierras australianas y cuyo próximo destino antes de regresar a casa es Indonesia.
Me limitaré a reproducir un mail que me envió poco después de mi salida de Australia y que pone de relieve el cuidado que hay que tener ante los reyes del océano, que no son ni Slater ni Irons sino esos “anónimos señores del traje gris”.
Boojidup. West Australia. WU PHOTO © Willy Uribe
¿Qué tal tío? Te escribo para contarte lo que me pasó el otro día. Ya me compré el bodyboard y hace dos días me metí en The Box. Hubo unas olas guapas, menudos codos que se formaban, daba miedo cogerlas hasta con el corcho. Pues bien, cometí el error de salirme el último, cuando me faltaban cincuenta metros para llegar a la orilla me di cuenta que los corcheros que habían estado conmigo en el agua me miraban continuamente, también una pareja de japoneses. Te puedes imaginar lo que yo imaginé, ¿verdad?
Sí tío… de la misma, los dos japos me empezaron a hacer señas, como para decirme que no siguiera recto hacia la orilla sino que cambiara de rumbo. El caso es que no me puse demasiado cardiaco para no hacer mucho ruido y remando rapidillo, pero no a tope, me salí dando un pequeño rodeo. Al salir del agua los japoneses me enseñaron a lo que se referían con sus señas: dos tiburones de especie agresiva, aquí los llaman bronzewhaler, de unos dos metros de largo, estaban cercando a un banco de pescado en la misma orilla… tío, iba directo hacia ellos, como quien dice los hubiera “acariciado”, y ellos, no lo sé, quizá hubieran probado al menos un cachito de Ander. Menos mal que todo quedó en una anécdota, pero fue un verdadero encontronazo con una pareja de “sharkis”.

Comments

  1. Creo que a veces no sabemos la suerte que tenemos por aquí por no tener que preocuparnos por los peligros del océano… a parte de olacas, corrientes, rocas, otras quillas… jeje

  2. DaniNaimare says:

    Buuuf.. Madre mía.. el parón de patata tiene que ser importante al ver peces gordos enfrente..

  3. Anonymous says:

    Descarao! Yo vivo en el pacífico central de Costa Rica ahora, tremenda paranoia con los cocodrilos, están por todos laos!

    ele

  4. DaniNaimare says:

    Escuche algo en la tele sobre el tema.. que se habían estropeado los ecosistemas de las desembocaduras de los ríos y ahora los cocodrilos salían a cazar por las playas.. que fuerte.

  5. No veas con la experiencia, totalmente religiosa.

    Yo creo que ante algo así me cagaría encima, lo más parecido que he vivido ha sido esquivar medusas y compresas a partes iguales en el Maresme jeje

    Saludos!
    Antuan

  6. Anonymous says:

    Sí, es una paranoia. Pasas por todas las fases, primero no quieres entrar al agua, luego te pueden las ganas y entras haciendote caquitas, y al final entras “entregadilla” al destino, pensando que si tiene que pasar, aunque sea pasará haciendo lo que más me gusta!

    ele

  7. Tuve la mala experiencia de nadar en paralelo a un tibu durante durante unos doscientos metros. Cuando el tibu se sumergió, los pinchacitos con los que el miedo y la tensión te sacuden los músculos se dispararon al máximo.
    Esos bichos son la Naturaleza salvaje que tan bien da en la tele y en las novelas pero a la que tanto tememos.

  8. Me gusta mucho los animales y tengo una hija que es locura por ese reino, de hecho dice que si tuviera que salvar en la selva a un león o a una persona, salvaría al león, con eso lo digo todo, pero bueno, yo me encuentro en esa situación (la tuya) (bueno, la otra también), y directamente me da un jamacuco, no la cuento vamos… qué aventuritas🙂.