Las cinco mejores olas del Cantábrico según Larry & Bertleman

Salvando el hecho de que los términos mejor y peor suelen ser relativos, y tras consultarse a sí mismos y a algunos surferos que conocen el percal, Larry & Bertleman se atreven a lanzar una lista con las cinco mejores olas del Cantábrico.

Ante la pregunta del por qué de esta lista, ni Larry ni Bertleman ofrecieron una respuesta coherente.
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Hay clasificaciones de todo tipo, ¿por qué no unas cuantas más? Tenemos pensado también los cinco mejores surferos de la historia en el Cantábrico, las cinco peores olas del Cantábrico, los cinco mejores baretos del Cantábrico con tablas en las paredes, las cinco mejores panorámicas del Cantábrico para ver el mar pelando margaritas…
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Cuestionados por el motivo de tanta insistencia cantábrica, Larry & Bertleman fueron bastante explícitos:
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En realidad es un jodido truco para posicionarnos en Google. Para el verano de 2010 vamos a sacar una marca de ropa de surf y complementos llamada Cinco del Cantábrico y hay que estar en todas.
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Ordenadas de este a oeste, estas son las cinco mejores olas del Cantábrico según Larry & Bertleman:
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MUNDAKA, MEÑAKOZ, EL BRUSCO, RODILES Y EL CANOUCO

Guillermo Barandiaran. Mundaka. Euskadi.
Asier Ibañez. Meñakoz, Euskadi.
Pablo Solar. El Brusco, Cantabria.
Rodiles, Asturias.
Ibon Amatriain. El Canouco, Asturias.

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De todos modos, sabemos que la selección fue complicada. En el camino se quedaron otras cinco olas de indudable calidad: Roka Puta, Santa Marina, El Mongol, Foz y La Machacona.

Comments

  1. Espero con ansia el ranking de los cinco mejores baretos! jajaja Aunque cualquier sitio donde te sirvan un café con leche gigante y un sobao me sirve :p

  2. Anonymous says:

    ¿Qué tal otra clasificación de los cinco camellos más legales del Cantábrico?. Sin ánimo de ofender, ¿eh?, más que nada por si estoy tieso y me entran ganas de fumar un txirri después de un buen bañito lejos de casa.

  3. Anonymous says:

    Esa de los camels no la teníamos pensada, pero la descartamos de plano porque siempre hemos respetado 100% a los endemismos cantábricos.

    De todos modos, grache mile por la sugerencia.

    L&B

  4. Anonymous says:

    Entramos en la bahía con viento por popa fuerza 4 sobre mar de fondo tocado de dos metros. Dejamos atrás la aleta de un pez luna, medusas y un hermoso pez que se dejó coger a mano en el puerto de partida. A pocos minutos andando de donde hemos pasado la noche atracados rompe metro y medio glassy con una leve brisa off shore. Podría ser Indo, Maldivas, Hawaii, Hossegor (bien podría), pero es San Sebastián. Todavía puede emocionar ¿verdad? entrar en La Concha donostiarra haciendo txampa como las traineras, aunque el día sea gris o incluso aunque no haya ola.

    Ayer ¿fue ayer? estabas trabajando y hoy transitas con el twin fish bajo el brazo sorteando las cuadrillas de limpieza que recogen los restos del botellón que siembran Lasta Plaza y el Boulevard. En el puente de la Zurriola el amanecer ha pillado a una cuadrilla de ojos vidriosos que no ha pillado (un chico para varias chicas) sentada en círculo en el suelo. Algo más allá está el banco en que hace pocas horas una regordeta de habla hispana se refrotaba la entrepierna todavía ardientemente insatisfecha después de habérsela chupado en la orilla tras el baño en cueros ambos. El sublime colocón de la otra chica en tanga y sujetador unido a la discusión con su acompañante (también hispano) amenazó acabar por dos veces con el cuerpo bamboleando sobre dos insuficientes piernas de goma tragado por una resaca negra y blanca (me acerqué más por ver la escena de cerca que por meterme a sacarla del agua: joder, que se moje los vaqueros su mozo, que cada uno apechugue con lo suyo, ya no hago muescas ni con los que salvo ni con los que no salvo). Sobre la arena planchadita que empieza a relucir dorada todo esto parece sueño, como los esquís, las botas, los crampones, los piolets que ya resecos tocaba enfundar, al lado de tablas y neoprenos, o los espectros de Broken de la semana pasada sobre el mar de nubes a los pies de Aitzgorri en la puesta de sol. Fuera capucha. Yendo hacia el agua encuentro una oreja de mar y un par de conchas curiosas; me haré un collar rumbo a Fuenterrabía. La precaución se envalentona al comprobar la amabilidad de unas olas que en otros spots merecerían un serio temor/respeto (mis articulaciones y huesos saben de lo que hablo, y mi ánimo de los que las habitan en propiedad). Cuando el número de cuatro, que podríamos haber acabado siendo amigos, se incrementa haciendo imposible tal relación, salgo del agua, me ducho y seco al mismo sol que tuesta la arenisca de las fachadas del Paseo de Salamanca, teatro Victoria Eugenia y hotel María Cristina. ¿Hacía tiempo que en los veleros amarrados en el Paseo del Muelle no se veía una tabla de surf? ¿A dónde van estos morroskos que suben a nuestro barco? ¿No era una excursión sólo de chicas?

    Por delante queda la feria de la sidra en Ondarribi, ceñir con un rizo rumbo a San Juan de Luz, su tranquilidad, su silencio (desde el puerto), la puesta de sol, la fiesta bulliciosa hasta las cuatro de la madrugada (aquí también las chicas llevan sac à vins (pero son objeto de fotos) y sin ningún disimulo se secan con el jersey los meados por la pata abajo, pies descalzos sucios, al lado del kiosko con la banda tocando duro), el mercado y las danzas vascas de buena mañana, la vuelta placentera a Donosti, ir de pintxos tranquilamente a punto de cerrar un domingo, alargar la velada, madrugar con los que van a trabajar pero tú con la tabla bajo el brazo, volver al barco por el Boulevard (con la tabla bajo el brazo) antes de que salte el viento a re-desayunar cuando los demás finalizan el primero después de gozarla en olitas de medio metro (los aspirantes a maquinillas ensayando gesto adusto, sólo el rictus-Risto, quedándose cortos, casi inéditos, en todo lo demás, tabla incluida; las aspirantes a dieciochoañeras dando saltos en el agua quitándose la parte de arriba, gritando al mundo que tienen pezones mostrándole las tetas con las manos como si fueran cazos), comer, darse uno, dos chapuzones sin bañador desde el barco fondeado en La Concha…

    Y el Mar se sigue moviendo dentro.

  5. Willy Uribe says:

    Gracias, Señor Anónimo, muchas gracias por estas líneas y que el buen viento y esa mirada ácida le acompañen siempre.

  6. Anonymous says:

    Gracias a ti, a estos sites referentes, irreverentes, valientes, independientes.

  7. buenasss!! les cuento qeu soy de argentina, llegue a madrid hace dos semanas y estoy buscando un lugar copado en donde haya buenas olassss y buena onda!!

    resplandeciente@live.com.ar

    saludosssss!!