Diez datos para el surfero visitante

10 datos para el surfero vistanteCarta naútica de Somo, Loredo y Santa Marina. Cantabria. WU PHOTO © Willy Uribe

  1. Aprende unas pequeñas nociones de español y no dudes en ponerlas en práctica. Aunque los diferentes acentos locales te llevarán a no entender nada, ya habrás dado un gran paso con tus anfitriones.
  2. La policía no intentará sacarte dinero, pero suele ser inflexible. Los papeles del vehículo deben estar en regla y el seguro al día, si no, el vehículo quedará inmovilizado, además de la consiguiente multa. El soborno ni lo intentes.
  3. Los precios bajan de este a oeste. Son altos en Euskadi y más bajos en Galicia. Lo mismo que la densidad surfera.
  4. Últimamente se han dado casos de furgonetas expulsadas de los parkings costeros durante la noche, sobre todo en verano. No es habitual, pero lo mejor es buscar un lugar más apartado para dormir.
  5. Trata de entablar conversación con los locales, aunque vayamos sin afeitar, con pelos largos y caras de pocos amigos, la mayoría somos buena gente y podemos ayudarte si lo necesitas, e incluso soplarte el camino a un par de buenas olas. En todos los pueblos o ciudades hay bares con muy buen ambiente donde los surferos se reúnen por las noches, trata de localizarlos.
  6. Aunque vayas haciendo las compras en los centros comerciales de la ruta, deberías probar la cocina local. Mis recomendaciones son las siguientes: en Euskadi bacalao al pil-pil, en Cantabria quesada y sobaos de la Vega de Pas, en Asturias fabes (y sidra, claro) en Galicia pulpo a feira… y no estoy hablando de tonterías.
  7. Hay muchas tiendas de surf y talleres de fabricación de tablas. Reparar tu equipo, venderlo o comprar nuevo no te resultará problemático.
  8. Olas que se deben visitar y surfear inexcusablemente: Mundaka, la mejor ola europea. Somo, en esta playa estuvo Casa Lola, el génesis de la construcción de tablas en España. Rodiles, la “otra” izquierda, la “otra” ría. Doniños, la aventura del surf gallego comenzó aquí.
  9. Tanto aquí, como en cualquier otro lado, prudencia al entrar al agua. Las corrientes pueden ser más fuertes de lo que parecen, las olas más grandes y las rocas más duras. En la temporada de verano no todas las playas disponen de servicio de socorristas y el resto del año ninguna.
  10. En invierno hay que tener cuidado con los caminos no asfaltados. El barro puede dejar tu vehículo atrapado más fácilmente de lo que piensas o no permitir que subas esa rampa que tan bien bajaste.

Comments

  1. uno del sur-f says:

    Me tomo nota maestro !!

    gracias !! jejej