Las olas de la Barceloneta

La Barceloneta. WU PHOTO © Willy Uribe

El agua llegaba a la cintura. En quince minutos la tendrían por el cuello. La primera ola rompió de madrugada sobre la barra creada en torno al dique. Su flujo penetró en la ciudad como si fuera un inquisidor católico, feliz por el campo abierto y tanta alma para meter a su zurrón.

– Lo hicimos mal – dijo Larry – Ese dique levantado frente a la playa.

– Nosotros no fuimos. Y no veas cómo me jode esa postura tuya de repartir las culpas entre todo el personal – replicó Bertlemann.

Al mediodía, otra ola rompió sobre el dique. Los veleros del puerto naufragaron en la Rambla y la fuerza del mar puso a Colón señalando hacia Martorell. El agua se colaba por las bocas de metro de un modo brutal y salía por las alcantarillas del mismo modo.

La Barceloneta. WU PHOTO © Willy Uribe

– Ni ellos son el demonio ni tú un santo barón – añadió Larry, mientras ambos remaban sobre sus tablas rumbo a la librería.

– Deja en paz al demonio, está muy por encima de toda esa basura. ¿Cuántos informes y a qué precio? ¿Cuánto inflaron el presupuesto? ¿Cuántos amiguetes? ¿Cuántos y tantos hombres honorables? ¿Cuánto calculas su beneficio? Las culpas son suyas pero las pagamos nosotros, los buenos.

– Eres un demagogo, Bert.

– Y tú un crédulo, Larry.

Guardaron silencio y continuaron remando. Las calles de la Barceloneta componían una cuadrícula marítima en exceso.

– ¿Se podrán salvar algunos libros? – preguntó Larry.

– Seguro. Paco y Montse siempre han sido una pareja impermeable.

– ¿Impermeable? Vaya estupidez. Una definición desafortunada.

– ¿Ah sí? ¿Cómo los definirías tú?

– Impermeables no, desde luego – dijo Larry.

Un hombre bajaba en pedalo desde la Diagonal. Les explicó la situación en el resto de la ciudad con dos palabras: Estic xop.

– Ahí lo tienes, Bert, un análisis racional, sin pasiones.

– Lo repito, eres un maldito crédulo. La política es el refugio de los mediocres, no olvides eso en tu vida.

– Ni eso ni tu tinte mesiánico.

Al alcanzar el cruce del carrer del Maquinista con el carrer de l’Atlántida doblaron en dirección a la librería. La fuerza del agua era intensa y en sentido ascendente, directa hacia la Moreneta. Cuando llegaron a la entrada del carrer de la Sal y observaron el panorama, Larry dio la razón a su amigo.

– Una pareja impermeable, lo reconozco.

El carrer de la Sal estaba seco, soleado y sabatino. Paco y Montse, los libreros, degustaban unos mejillones al vapor y un blanco del Penedés.

– Todo en orden – dijo Bert, dejando en el aire un suspiro de alivio.

– ¿Miramos en la zona del Liceu? A lo mejor está rompiendo una buena derecha por allí.

– Buena idea Larry, incluso nos pueden cuadrar unos cientos de miles de euros brotando de las cañerías.

Y continuaron remando ciudad arriba, confundidos entre el maremágnum.

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La librería en cuestión: Negra y Criminal

Comments

  1. El sábado estuve por primera vez en esa libreria… te traslada a otro mundo, viendo sitios como este, te da rabia tener que ir tantas veces a macrolibrerias que no tienen ni idea de qué les estás pidiendo, y mucho menos les pidas opinión.

    Las fotos geniales, como siempre.

  2. Tu mail, me ha dejado esta mañana muy pensativo.
    Sin duda los libreros son una pareja muy peculiar, impermeable a todo lo que se cuece, estoicos, abanderados negrísimos. Me encanta ir a la librería, hablar con Paco, oír el jazz mientras recorro las estanterías, dejarme recomendar por el librero, en fin que te voy a contar. Bonito homenaje, ¿alguien por casualidad se lo ha hecho llegar? Ah…

    Un gran abrazo Bill, que me has dejado un poco inquieto, tío.

  3. Una pareja excelente, con gente que les ayuda y les acompaña también excelentes.

    Y nada grave que no conozca, Aramys… a largo plazo.

    Un fuerte abrazo, a ti y a Lala.

  4. ¡Ah! También tu mail me ha dejado pensando. Este post es una consecuencia.

  5. De su web… “En la librería Negra y Criminal (real) podrás encontrar tus libros criminales preferidos, y hasta un librero”

    ¡Qué grandes! ¡Un librero de los de verdad!

    Me estoy quedando sin cosas que leer, empiezo ya con Rayuela, que me recomendó Aramys, y me pasaré por allí a que me recomienden algo.

    Willy, necesito tu ayuda también. Recomiéndame algo que te haya gustado últimamente, así al azar🙂

  6. Hi, Funky

    Pues si vas a pasar por Negra y Criminal, pide a los libreros algo de Jim Thompson. “El asesino dentro de mí” o “1480 almas”, por ejemplo.
    James Sallis con “Drive” también es interesante. Y algo de Faulkner, “Santuario” es una de mis preferidas.
    Y si esperas un poco, Tusquets reeditará dentro de poco una de las mejores novelas de Ramiro Pinilla, “Las ciegas hormigas”. Fue premio Nadal en su momento y el escenario principal es el acantilado de la Galea, en Getxo (como no podía ser de otro modo en este autor).

    Y mucho más, claro… Aramys lo sabe mejor que yo.

    ¡Salud!

  7. Sólo dos años estuve en Barcelona. Tiempo suficiente para disfrutar de las olas de Barceloneta (que sí, que en Barcelona hay olas, y a veces ¡muy buenas!) y también para apenarme por la “aparición” súbita del dique. En fin…

    Por cierto Willy, ¿no eran 1.280 almas?¿o ha crecido el censo? (jeje)

  8. jajaja como voy a saber yo mas que tu grandullón! Bueno solo se una cosa, Joan 1480 almas no la encontraras en Negra y Criminal, quiza en ningún lado, esta descatalogada…y quedan solo ejemplares sueltos…palabras del librero! Yo me pille -El asesino dentro de mi- por culpa del grandullón jajja Allí te recomendaran bien Joan no et preocupis!

    y Faulkner que grande!!!

    Un día tenemos que ir los tres a comer mejillones, os imaginais un sabado allí?

  9. Aitorelo, en efecto, como soy tan generoso he inflado el censo en 200 almas.

    Los mojojones (me cuesta decir mejillones) caen de fijo… algún día.

    Dadle un abrazo de mi parte al librero y a la librera.

  10. Santuario me encantó, lo leí hace seis o siete años. Ésa ha sido toda mi experiencia con Faulkner.

    Me acuerdo que estuve a punto de empezar a leer a Ramiro Pinilla, cuando lo mencionaste porque (ahora no recuerdo) o te prologó o presentó Nanga, no? Espero y voy a por las hormigas.

    De la Galea guardo recuerdos peculiares… Tengo una historia que me pasó en la fortaleza de la atalaya, no sé cómo se llamará. Ahora que caigo, cuando encuentre unas fotos la explicaré en el blog!

  11. Ramiro prologó Nanga, en efecto. Y además, también es un fiel admirador de Faulkner.
    La fortaleza de La Galea se llama castillo del Príncipe. Fue construido en 1743 y su estado actual dice mucho de lo mal que trata el Ayuntamiento de Getxo a los edificios históricos que no caen dentro de las áreas con rentabilidad económica.

    Leeremos esa historia, Joan