Receta para un surfari contemplativo.

Para un que un surfari contemplativo sea una experiencia satisfactoria es preciso observar con atención y flexibilidad los siguientes ingredientes:

La Galea. Uribe Kosta. WU PHOTO © Willy Uribe

Desayuno

El zumo de dos naranjas y un limón (el ácido ascórbico es como el pegamento del cuerpo). Un café cargado con un chorrito de leche y ocho galletas maria pringaditas en margarina vegetal. Tres nueces y seis avellanas. Antes de salir pinzo un poco de membrillo.

Equipaje

Camisa, pantalón que no importe manchar, calzoncillo cómodo y limpio, un par de calcetines secos (no es necesario que estén limpios), botas de media montaña sin crampones y una chamarrilla (que hace calor aunque ya va acabando noviembre).

Complementos

Con las manos en los bolsillos y buena disposición es suficiente. Se puede silbar, si se desea.

Descripción de una ruta tipo

Bajar a la vega del gobela, subir por Andra Mari y plantarse en Aixerrota para patear La Galea a lo largo. Andar es bueno, me dice la abuela de mi mujer, que va para ciento un años y no perdona su zumo de limón diario (el ácido ascórbico, repito). Costeo La Galea entre el mar y los hoyos del club de golf, donde los potentados dan palos uno tras otro hasta que la bola, acojonada, no tiene otra que caer al agujero. Una valla nos separa. Son ellos los que están encerrados, no lo dudo.

Azkorri. Uribe Kosta. WU PHOTO © Willy UribeEn la ola de Los Cañones hay una moto que arrastra a un tío sobre una tabla. Motean en un par de olas, pero no hay mar suficiente para que ese bajo rompa en condiciones y en unos minutos les veo largarse hacia el puerto. Ya me llego sobre el acantilado de Azkorri. Ahí abajo, pegados a las rocas, cuatro surferos intentar limar algo pero la calidad no es buena. Prosigo camino hacia la playa Salvaje y en el bunker me encuentro con un viejo amigo que hizo surf, hizo mountainbike, hizo rafting y ahora le mete al parapente. Me pregunta qué hago yo y me encojo de hombros, con las manos en los bolsillos en todo momento. Se caga en la puta madre del viento sur y le dejo allí (tal vez pensando en su siguiente afición) mientras me dirijo hacia la Triangular. No hay nadie en el agua en toda la playa. La marea está baja y muerta y el churro de la corriente parece Guzurti en pelotas y con una cachiporra. Siento mis reales sobre el murito mientras ya va atardeciendo. Hace tiempo que no veo a la tropa y siempre viene bien algo de charleta. Una hora después el sol la palma tras el Serantes. Es hora de volver a casa. Cenaré marmitako del día anterior, que el reposo engorda el caldo y lo deja suculento. Después, tal vez escriba un rato.

Fin de ruta. Fin de surfari.

Comments

  1. Qué gran blog Sr. Uribe. Lo descubrí hace poquito, y me está sorprendiendo cada día más.

    Buena entrada, buenas fotos…

    Ondo segi!

  2. Es peligrosa la rompiente del muro de la salvaje. Se sabe de gente que ha remado contracorriente durante horas, luchando contra largas conversaciones y pesadas columnas de humo de hachís. Finalmente, extasiados, se han vuelto para casa sin pillar ni una sola ola, aunque las condiciones fueran inmejorables.

  3. Este sí que me ha gustado.
    Estaba dispuesto a acompañarte, pero entre que se me acabaron los limones, que necesitaba sentarme a aligerar peso omo todas las mañanitas, que aquí “chove de karaio”, y que la mar, se sale de su recinto sin vallar… va a ser que lo dejamos para otro día. Aunque esa última derechita pancha y sin pretensiones me deja descorazonado!!
    Me voy a lijar unas tablas…

  4. ¡Con este viento sur no hay columna de humo que dure, por muy densa que sea!

    Daros una vuelta por la historia del escorbuto. Os haréis adictos al ácido (ascórbico)y dejaréis de aligerar peso cada mañana.

    Mila esker eta suerte on zure bidaian, Ekaintc!