El Premio Nobel de la Paz se reafirma en la guerra

Alejandro Magno no deshizo el nudo gordiano, lo cortó de un espadazo.

Barak Obama, Premio Nobel de la Paz del año 2009, enviará miles de soldados más a la guerra de Afganistan. Se invoca para ello la necesidad de continuar avanzando en el proceso de reconstrucción del país asiático. Una invocación que se queda en una perogrullada. No hay reconstrucción civil sin victoria militar y la victoria militar es imposible en una zona del mundo donde todos pierden, incluso los que ganan. Afganistan, hoy en día, no es un país, sino varios territorios dentro de una línea fronteriza.

Sin embargo, la clave de esta movida imperial de comienzos de milenio (Irak y Afganistán son la misma guerra) no está en Afganistan, ni en Irak, ni tan siquiera en Pakistan. La clave está en China. La gigantesca y desesperada inversión militar de EEUU en esa zona del planeta no tiene nada que ver con neutralizar amenazas terroristas, sino en ir tomando posiciones para vigilar al máximo competidor comercial que en estos momentos – y a futuro – tiene Estados Unidos. El color político del presidente de turno es lo de menos, la geopolítica y la geoestrategia obligan y esa zona del planeta se ha mostrado en numerosas ocasiones como un elemento clave.

Nota: El Premio Nobel de la Paz se otorga “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”.
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Comments

  1. Buen título. Acertadísimo.

  2. Gracias por tu conciencia Willy.
    Haces que tengamos mas

  3. Así es. Desde luego que a éste lo habría llevado a comer a casa de mi Ama antes que a Bush, pero lamentablemente queda demostrado cómo el presidente viene a ser un pelele puesto al servicio de los que realmente mandan.
    Es un gran negocio descojonar países y luego reconstruírlos, y todo ello en nombre de palabras tan importantes como paz, solidaridad, igualdad…
    Hay gente como Dick Cheney, el antiguo vicepresidente de los USA y dueño de Haliburton y otras cuantas empresas de reconstrucción, armamento, etc., que están haciendo más daño a la humanidad que Hitler, Stalin, Pinochet y Franco juntos, y sin embargo se irán de rositas sin que nadie les pida ninguna explicación, acabarán sus días en sus lujosos ranchos con sus jugosas pensiones recibiendo de vez en cuando algún premio o alguna medalla por los servicios prestados. Este jodido mundo está lleno de sinsentidos, yo me voy al agua (ostras no puedo, ando por Nepal).
    Saludos,
    Oscar

  4. Pues si. Es una pena que toda esta gente se vaya de rositas. Cheney es el artista que está vendiendo tamiflu a toda la humanidad…y el mundo se parece al risk, como un juego de mesa