O Negro Doniños y Cuadrante Las Planas

Playa de Doniños. Ferrolterra, Galicia. WU PHOTO © Willy Uribe

Como un embudo hacia Puerto Carrión. Los fugitivos hacia Puerto Carrión, y ni siendo almirantes de la planicie océana se librarán del castigo. Cook se hartó de bautizar lugares. Lo imagino en el castillo de popa del Endeavour, jugándoselo a los dados: ¿Punta Desolación o abandonamos aquí al botánico? Gente especial, los marinos. Mi padre los detestaba, sobre todo porque su padre lo fue y porque hubo otros muchos en la familia; armadores, patrones, pescadores, rederas, mayoristas de pescado, militares e incluso un pirata. Al parecer, Juan Gandiaga lo fue. Era tío de mi madre, uno de los pocos en la familia que fue por la vida con todas sus sílabas. Mi madre contaba que se largó a América siendo muy joven, que hizo contrabando en México y en Cuba y después ejerció de pirata en las Antillas, atracando veleros de turistas yanquis y franceses a mano armada. Debió morir en un frontón de Florida, pero no en la cancha, sino apostando. Aunque había otra versión que afirmaba que acabó sus días en Oregón, lisiado mentalmente y cuidando ganado en algún rancho al norte del estado. Mi abuelo Paco jamás me contó nada sobre su hermano Juan, pirata caribeño, pero es comprensible, porque apenas traté a  mi abuelo y porque creo que todo era un invento de mi madre. Incluso le cambió el nombre y el apellido y para mi deleite pasó a ser O Negro Doniños.

–         ¿Era muy moreno, ama?

–         Como un tizón.

–         ¿Dejó algún tesoro enterrado?

–         Eso nunca se sabe, pero murió pobre como una rata.

–         ¿Tuvo hijos?

–         No, que sepamos. Aunque mi abuela Polo siempre sospechó que por América corren unos cuantos mestizos con su sangre.

–         Y la tía Asun, ¿a qué se fue a América?

–         Estaba loca de amor.

–         ¿Y tuvo hijos?

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Fragmento de la novela Cuadrante Las Planas. Será publicada por Tusquets Editores en la primavera de 2010.

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