Levantamiento legendario de Bilbao

Ría y puente de Deusto. Bilbao. WU PHOTO © Willy Uribe

¿Y fue por esta ría que entraron los botes para fundar la ciudad? ¿Navegaron sobre aguas en calma o el viento y la marea rizaron la superficie tentando los nefastos augurios? ¿Cuántos hombres en cada bote? ¿Desde qué costas llegaron? ¿Cuán longo era el piélago sobre el que se deslizaron? Mil, dicen algunos. Del norte, afirman otros. Inmenso, atestiguaron las voces ya perdidas de los ancianos, con licencia para imaginar.

Plantaron tablones sobre los arenales acumulados en la orilla de un meandro. En tierra firme asentaron las primeras viviendas. Mienten que en Abando, pero todos sabemos que fue junto a la cueva del hombre que ya vivía allí: Antonio de Bilburupe (tiempo después San Antón). Cuatro chozas, casi, o poco más, pero a tirolapo del cauce. Y cerca un altozano desde el que observar los campos de Basurto, Matiko, Begoña y Larraskitu.

Nacieron colmados oscuros pero bien ventilados. Dos puertas tenían, una a cada calle, que eran estrechas y sumaban siete, más una de regalo, por donde iba la ronda. Los colmados crecieron, sonando el hierro en sus adentros y llamando a voces al comercio. El primer inglés asomaba por la larga de Zorroza con su altura sajona, sus balanzas gigantes y su bolsa. En la ciudad ya abrían cántaros y trenzaban inversiones: SMITH, buenos hornos alumbran las tierras de Albión.

Pienso que me sabe a broma que Bilbao se fundara: la conozco tan infinita como el fuego y la piedra.


Origen: Fundación mítica de Buenos Aires. Jorge Luis Borges.