Otro poema de los placeres

Cartel en Bocas del Toro, Panamá.

Un brindis echaré en honor

de los tiempos que van y no vuelven

por las dichas y los placeres vividos

que hacen cuerpo en mi memoria,

por el pálpito, ágil y atento

como un zorro joven,

por el viaje de los cometas y su retorno,

por la pasión, que nos hace humanos ante los humanos,

por el salitre y el rocío,

por las letras, símbolos mágicos,

por los bosques húmedos de Zeanuri,

donde un día no fallecí,

por Borges,

diseñador de infinitos,

por la grandeza del mar,

imposible de mirar sin una poesía

en los labios dispuestos,

por la forma, la paulonia y aquella concha de Mamallapuram,

por el vino, el queso y el aceite,

por las hojas nacidas en el verano de 1977,

por los recios cormoranes de los acantilados,

que en sus picos amarillentos llevan

una estirpe salvaje,

por el atardecer que se me regaló junto a los amigos,

crepitando el fuego y los tambores,

sin vencer ni a la palabra ni al cuento,

en la orilla del Sahara,

por los dioses que se arrepintieron de serlo,

por los poderosos que pagaron, cuanto menos,

un tanto de sus crímenes,

por la energía que ellos no pudieron manipular y

el gozo de saberla libre entre nosotros,

por aquellos que se lanzaron al océano

para asombrarse ante la estela del conocimiento,

por las islas que nadie pudo descubrir,

por las olas recorridas,

por los náufragos y los ahogados,

habitantes de pesadillas viejas

como monos que caen del árbol,

por los hombres que se negaron a matar,

por Homero, quien quiera que fuese,

algo ya sin importancia,

tan grande fue la aventura que nos regaló,

por el aroma del bosque de Rodiles,

por ellas, dos mujeres hermosas y buenas,

por las vidas de los amigos,

por aquellas mojarras en Barrika

en el final de un día de junio que no acababa,

por la gente de Huasco,

por las rías que rompen al mar sobre lomos dorados,

por los rincones que deben permanecer ocultos,

por los poetas,

por su única palabra de muchas voces

donde la pasión y la paz se unen

y se encrespan

y permanecen,

por Baudelaire,

que me enseñó el camino a la Giganta,

por la calidez de las sábanas,

por la luz del sol,

una realidad tan rotunda,

por todo lo que olvido pero disfruto,

por nosotros y entre nosotros.


 

Origen: Otro poema de los dones. Jorge Luis Borges.

Comments

  1. ¡Olé, valiente! Te has lanzado sin red ni parapeto metaliterario. Muy bonito, muy evocador. Keep on rockin’

  2. Oficina de hechos says:

    Por ti y por todos tus compañeros. ¿Eres poeta? ¡Pues súbete la bragueta!

  3. por todos y todas ellas, salud!