Novus Mundus

Nave del siglo XVIII WU PHOTO © Willy Uribe

Novus Mundus

Cristóbal Colón no supo dónde había llegado, se negó a saberlo o no pudo aceptarlo. Tuvo que ser otro hombre, escuadrado con una madera más moderna que la del genovés, quien diera el significado real de aquellos incesantes descubrimientos de finales del siglo XV y principios del XVI. Fue Américo Vespucio quien dijo que ahí, en medio de un océano recién desvelado, no se alzaba la orilla oriental de las Indias, ni siquiera una ruta más corta hacia ellas. Vespucio sabía que aquello era mucho más importante y lo llamó Novus Mundus.  Dos palabras en apariencia sencillas pero en nada parecido entonces a lo que ahora podemos pensar de ellas. Cuando el significado de la suma de esos dos conceptos penetró en una Europa que aún llevaba en gran medida la carga del Medioevo, cuando llegó a los oídos del pueblo llano y este lo interpretó, el resultado fue un terremoto silencioso e imparable.  Ese concepto de Novus Mundus cambió a Europa de la cabeza los pies.

La pulsión del escritor

¿Qué debería hacer entonces un escritor? ¿Cómo trabajar en sus textos? ¿Cómo un colombiano de Colón o como un americano de Américo? Yo no tengo duda alguna. Como escritor, enredarme en los sueños nunca ha sido de mi agrado, perseverar en ellos menos. Yo soy americano de Américo. Cada novela que emprendo es un Novus Mundus.  Al principio no hay nada, en apariencia. Un vacío blanco, un océano inabarcable. Mi deber es interpretar los signos, mostrarme inteligente en la navegación, tensar los cabos, afinar con el velamen y la rueda del timón. Y todo ello para llenar el supuesto vacío y dar al final, aunque con la angustia latente del fracaso, con un Novus Mundus. La literatura es un arte ilimitado. Convertirse en el capitán de una nave con el objetivo de crear un nuevo espacio, abastecerlo de contenido  y llenarlo de sentido, es una misión que crea adicción. El capitán no es un narrador, claro, no es  la voz de la comunidad, es su propia voz narrativa, algo tremendamente egoísta, egocéntrico en extremo. Un Novus Mundus para él, tantos como pueda saber crear. Después, con suerte, llegarán algunos lectores y ese Novus Mundus ya no será el mismo, ya será viejo. Puede dejar descendencia o evaporarse hasta la inutilidad. Esa es la grandeza y la tragedia de la literatura.

Comments

  1. Muchas veces se dice que está ya todo inventado y cada día nos damos cuenta de que no es así, de que las ideas son infinitas. Y si estuviera todo ya inventado, aún quedarían las millones de interpretaciones que se pueden dar a cada una de esas ideas o inventos. Infinitos por infinitos igual a infinitos mas uno.
    Menudo valor le echaban los antiguos para lanzarse a la aventura sin saber qué iban a encontrarse. Pues lo de escribir igual es también cuestión de valentía, ¿no? No sé qué tendrá eso del pánico al papel en blanco, pero por lo que dicen asusta.

  2. Bolaño decía algo parecido sobre la inutilidad de la literatura. Usáis estilos y tonos diferentes, pero el escepticismo lo lleváis encima como una losa. Tú parece que aún resistes.

    Un beso.

  3. Menuda reflexión tan buena🙂 Acabo de leer, ayer uno, hoy otro, “Más allá de Al Ganzug” y “Doce poemas de amor en Zicatela”. Y precisamente pensaba esta tarde en algo que no sé como explicarlo, pero que tiene que ver con una línea que he leído precisamente del post, la que dice: “mi deber es interpretar los signos, mostrarme inteligente en la navegación, tensar los cabos…”.
    Y creo que lo que precisamente pensaba era algo así, pero que tú lo has expresado mejor de lo que yo haría 🙂. Me decía a mí mismo después de terminar el segundo de los libros, cómo en los dos libros, con Chico Aguerre y con Marcos Zuloaga, con Marquina o con Michelle, conseguías eso precisamente, “interpretar” tan bien las personalidades de ambos… mostrarlas de tal manera que es que pensaba que era yo el que estaba en Mauritania, o en México y Guatemala… No sé, me ha parecido increíble cómo te has metido en la psique de los personajes, y cómo cuentas lo que sufren y viven …

  4. Willy yo todavía estoy buscando mi barco…