Remontar desde la orilla

Las Landas. Septiembre 2010 WU PHOTO © Willy Uribe

Le cuento a Iván Uroz, Siko, las olas que me han cuadrado por las Landas estos días.

– Desde el platazo absoluto y precioso, con un mar azul menorquí, pasando por el chopinaje de medio metro y lo aceptable del metro divertido hasta desembocar en los dos metros con viento de cara durante todo el día.

– ¿Dos metros de los tuyos? – me pregunta Siko.

– No, colega, dos metrazos que me tuvieron bastante jodido en las remontadas.

Dos metrazos que me llevan a una conclusión que ya sospechaba y que ahora, con 45 tacos, diez meses sin remar y un nulo mantenimiento físico, se hace evidente: estoy flojo.

Remontar desde la orilla hasta el pico en las Landas un día de dos metros sólidos tiene su miga (sobre todo la de los bocatas que me he comido y no he quemado). Las series pesan mucho, una tras otra en la cabeza, y acabas cagándote en todos los dioses marinos que recuerdas… Poseidón, Neptuno, el Capitán Nemo, Kevin Costner, la Sirenita y esa tropa… y cuando ya crees que has pasado la guillotina y te queda poco para vencer a todos esos seres mitológicos, viene la punta de bayoneta de la corriente y te lleva como un corcho hasta el pico de al lado, donde un serie cruzada y grande y reputa te vuelve a dejar en la orilla con una cara de gilipollas que la ven hasta desde París, y entonces vas y piensas… ¿que Sarkozy el Deportador me va a ver flaquear? ¡Ni con doble alza en los zapatos! Y tiras para delante como Juana de Arco, dispuesto a cruzar de nuevo aquella maldita barricada de cemento armado, con el furor en el alma y el cosquilleo en unos músculos que van a su bola, que se quedan atrás cuando, parcheando el horizonte, despunta otra serie más reputa que todas las anteriores, la abuela de todas las series de las Landas concentrada frente a mí y poniéndose la dentadura para masticarme como a un blando y jugoso ratatouille. Un último esfuerzo, no es más que eso, una última remada a fondo, o a medio fondo, o como pueda, con el aire hirviendo en mis pulmones, explotándolos a fondo, me lo exijo, no me vas cazar, le digo a aquel lomo azul que ya coge altura, no ahora, no vas a caer sobre mí, no me vas a llevar a la orilla de nuevo, ahora no, ahora voy a ganarte, y saco de donde casi no hay y mis brazos me elevan por la pared de aquella ola para dejarme al otro lado, entre la espuma de la cresta que ya se abalanza a mi espalda, ya atrás, vencida, con el premio de un mar libre de amenazas ante mí, para tratar de recuperar el aliento y remar, despacio, hacia el lugar del pico donde afrontar con garantías la que sería la última ola del día.

Comments

  1. Como se la esta gozando el tio Willy en la reeentré,disfruta que lo bueno de ver el infierno es disfrutar del cielo,un saludo

  2. Por lo que…
    esta semana misma has decidido hacer footing por las tardes a última hora.
    ¿no?.

  3. Hola Willy,

    Desafiante y comico tu estilo literario, eres un hacha tio¡
    El relato me ha recordado a las remontadas y toñejas recibidas por esas olas con labios de mantis religiosas, los cuales a veces nos besan y otras nos trituran. Me es muy familiar esa sensacion de ser cogido por esas lineas perfectas como tiradas con regla y escuadra que se acercan desde el horizonte, perfectas e hipnotizantes para los ojos de un ser, el que suele pasar bastante tiempo por las parras…
    Surfing nos transporta a traves de experiencias y pasadizos insospechados, cada uno de ellos relacionados a la capacidad perceptiva y metafisica del que lo practica. A veces las condiciones climatologicas se tornan en magnificas pinturas Danesas del siglo XVII; mar, viento, luz, espacio y tiempo parecen congelarse y entre ese estado fenomenologico de extasis la gran serie se hacerca mas rapido de lo previsto y la poesia se convierte en prosa.

    Saludos desde Londres

    Adan nadA

  4. Es sábado estuve en Messange y yo ni siquiera lo intente. Salian un derechón, vertical de lo más fuerte que recuerde, tubos y tubos. Eso si la gente que había en el pico, ninguno bajaba de los 30 tacos.
    Había gente que inetentaba llegar al pico y núnca llegaron.

  5. Jajajajajajaja!!! Muy guapo este escrito. ¿Te acuerdas de aquello que escribiste una vez que se titulaba algo así como “¡A cañón abuelo!”? Vuelve a leerlo, jeje. Por cierto Willy, ¿has visto el Iniston?

  6. 🙂, qué bueno, no hace falta irse a las Landas para sentirse identificado. Pero qué cabezones orgullosos, y todo porque no nos vean recular tras el castigo. Y total para que empeñarse, si en esa última ola está uno ya tan jodido que lo más probable es que le ponga la guinda al espectáculo con un take off fallido de triste final…

  7. Josep Maria Jodar says:

    Muy bueno. Me siento identificado.

  8. Una medicina, pero ya te lo cuento cuando te vea. La tele nos come el buru. Un abrazo.

  9. Si me he podido reir, a mi una vez me pillo una corriente, tan puta, que hasta en la orilla se descojonaban del viejuno. y yo oyendo las risas, y cada vez más cerca de donde había salido, y cada vez cayendome más gordas. Al final llegue al pico, pero si te soy sincero solo recuerdo lo que me costo llegar..

    Gracias.

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