Drew Kampion

Entrevista a Drew Kampion, uno de los redactores y escritores surferos más interesantes

Drew Kampion. WU PHOTO © Willy Uribe

Drew Kampion, norteamericano de 65 años, es autor, entre otros libros y cientos de artículos, del libro Stoked. Historia de la cultura del surf, escrito en colaboración con Bruce Brown. La única edición sobre la historia surfera traducida al castellano y que algunos tenemos en nuestra biblioteca.

En un mundo visual como es el surfing ¿Cuál es el camino que tiene que tomar la palabra escrita para competir con la imagen?

Realmente no puede. Pero sí hay personas que buscan los buenos textos en las revistas. Tanto Surfer, como Surfing Magazine y otras ediciones priman mucho la imagen en detrimento de la calidad y cantidad de los textos. Por eso prefiero escribir para revistas como Surfer´s Journal, Surfer’s Path o Longboard Magazine.

¿El texto surfero es válido sin la imagen?

Muchas veces  en nuestros surfaris nos sentamos ante el fuego y narramos historias sobre nuestras experiencias. Son momentos intensos. ¿Dónde están ahí las fotos? Algunas fotos pueden llevarte a lugares donde el texto no puede, pero las impresiones, las emociones y las dificultades, la poesía de los lugares y su historia, tal vez puedan reflejarse mejor mediante palabras.

¿Cuáles son los peligros para el surf en este nuevo siglo?

Bueno, demasiado amor puede matar las cosas buenas. Uno de los peligros será el número de surferos que se acerquen a las olas. La saturación trae la negatividad, los enfados, la violencia. Hoy día es difícil encontrar en muchos sitios lo que inspiraba el surf en un principio. La única posibilidad para que las cosas vayan mejor es que cada individuo, cada surfista, adopte una actitud de respeto y disfrute con su surf y con el de los demás. Es decir una solución personal, porque a no ser que se produzca una plaga que mate a cinco billones de personas, va seguir habiendo mucha gente en el agua, cada vez más, y más leyes y restricciones sobre el uso del litoral, porque cada vez más gente, surfera o no surfera, irá a vivir a las ciudades costeras.

¿Cuáles son las cosas positivas en el surf en este momento?

Lo positivo es el nivel técnico que ha alcanzado. El número de nuevas maniobras que se ven inspira a la gente, que intenta conseguirlas también. Las olas se aprovechan en sus lugares más críticos, es algo excitante. También los desarrollos en el equipamiento y la comunicación que hay ahora. La gente sabe inmediatamente las olas que hay mediante Internet. Todos estos desarrollos hacen crecer al deporte y hay más gente que tiene posibilidades de ejercer una labor profesional dentro de él. Eso son buenas cosas. Pero también hay límites. Son buenas cosas para algunos y tal vez no tan buenas para otros. Es bueno porque la gente disfruta con la experiencia del surf.

Las dos alternativas, soul surf o pro surf ¿Están condenadas a entenderse?

Definitivamente hay lugar para los dos sentimientos. El soul surf es grande. Conozco unos pocos soul surfers de verdad y son gente extraordinaria. Tal vez la crema del soul surf, como Wayne Lynch, quien está en el camino desde hace años, ajeno a los medios. Pero a cualquier sitio que vayas, por ejemplo en los estados de Oregon y Washingtown o en el norte de California, encuentras grandes surferos totalmente aparte. Y también en muchos otros lugares del mundo, incluso en las grandes áreas urbanas. La gente que compite o basa su vida en el pro surfing es un reducido grupo al fin y al cabo.

¿El surfista es un ser diferente o eso es una patraña publicitaria?

Pienso que es diferente. Creo que el universo está echo de olas. Se manifiestan en todos lados. Algunas son tan pequeñas que no puedes verlas, como el sonido. Algunas son tan grandes que sí las apreciamos, como las mareas o los frentes de nubes en el cielo. Pero las olas del mar tienen la proporción y el tamaño adecuados para mantener relaciones con ellas. Además se manifiestan sobre el agua y puedes desplazarte sobre ellas. Esto es un echo que hace del surfista un ser diferente, nadie más se relaciona de forma tan personal con las olas. El otro hecho es que en cuanto remas hacia el pico estás entrando en lo salvaje. El océano no está civilizado, nunca lo estará. Puedes ser mordido por un tiburón o ahogarte. El océano es impredecible. Tal vez correr delante de un toro sea algo parecido. Todo eso crea una relación muy especial entre el surfista y lo salvaje y motiva sentimientos también especiales. Diferentes de los que ofrece la montaña, donde el paisaje es estático, o volar en ala delta, donde las olas también existen pero no son visibles. Hay algo milagroso en las olas. Y aunque el surfero no sea consciente, esa diferencia con los demás sí existe. Algo que se manifiesta con claridad en la gente que lleva treinta o cuarenta años en el surf.

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Entrevista realizada en 2003.

Comments

  1. Quizás sea el libro más valorado de mi biblioteca, incluyendo el tique amarillento de su precio en pesetas, que no con su valor…
    STOKED!!

    “Tu vida es una ola, tu tabla tu actitud”