Una cala en la isla de Silba. Croacia

Isla de Silba. Croacia. WU PHOTO © Willy Uribe

Un ferry desde la ciudad croata de Zadar y un paseo por el bosque hasta la cala. Sencillo y efectivo. El nombre de la isla procede del latín. Selva. Aún hace honor a su nombre, como muchas otras de Dalmacia.

En un extremo del seno de la cala se alza una ermita junto a un pequeño dique de piedras muy viejas. En la bocana, ya enfilando el canal que separa las islas de Silba y Premuda, dos personas pescan en medio de una calma total. Viniendo de mares agitados, encuentro deliciosos los sonidos mullidos del Mediterráneo. Vas y te pones a soñar en veleros de hace miles de años, porque Ítaca no queda lejos de aquí y el fondo de piedras de esta cala tiene toda la pinta de haber visto muchas quillas.

Abro la mochila y saco la comida mientras el sol me va secando del baño reciente. Estamos en octubre. Los paisanos croatas ya no se bañan y ellos se lo pierden, porque el agua está en un punto de frescura inmejorable. Embutido dálmata, pan, tomates de pueblo y agua embotellada. De postre, unos pequeños dulces de almendras que cayeron en mi estómago como agua bendita.