Mi burrita se ha ido

Mi burrita

Ayer se llevaron a mi burrita para siempre. El hombre que manejaba la grúa me observó con atención cuando me incliné y besé el capó a la vez que entonaba una plegaria a Santa María de la Chatarra para que todo sucediera con rapidez y sin dolor.

Han sido once años intensos. Fue primero de otro hombre, pero logré hacerla mía desde el primer viaje. Ella entre mi cuerpo dormido y las estrellas, resguardándome del frío, la lluvia, el viento, la escarcha y las fieras humanas que andan al acecho del nómada y el vagabundo.

El aroma a café por las mañanas bajo el portón trasero, frente al mar. ¿Qué puedo decir de eso? ¿Cómo no recordar todo este tiempo con cariño? ¿Cómo no agradecerte los nuevos rostros y nuevas voces a los que me acercaste?

Millones de metros, paso a paso. Que fuimos mi burrita y yo quienes propusimos lo de los 110 km/h, que no hay prisa mientras suenen la Credence y Johny Cash en el loro, mientras el codo asome por la ventanilla camino de la siguiente playa, la próxima gasolinera. Pero eras libre, burrita, ese era el trato, y un día dijiste que ni un paso más.

Que Diox te guarde en su seno.

Mapa de rodadas de la Burrita. 2000-2011

Comments

  1. R.I.P. Cualquier día aparecerá otra con necesidad de cariño y ahí estarás tú para echarle los tejos. Espero que hayas salvado la cafetera esa pequeñita que iba en ella y que hace el cofi anan más rico de la playa.

    • La cafetera está a salvo. Además de las casetes de música y el loro. También he sacado las esterillas, la silla y la mesa, el cajón del menaje, los chalecos reflectantes, los cojines, el saco de dormir, la manta, los cables para chupar la batería de otros, los triángulos rojos, el bidón de agua, el palo de monte, el poncho para la lluvia, la linterna, los libros, los mapas, los pareos, los cuadernos, los bolígrafos, el camping gas, las herramientas, la tienda de campaña pequeña, las botas de agua, la brújula, el cuchillo, un par de inventos, una pastilla de parafina derretida, algo de calderilla y un par de piedras que perdí hace años, aunque estas últimas algo secas.

  2. A mi Kadett del 88 (conmigo desde 1993) también le queda ya poco, y ya he pensado en más de una ocasión como será la despedida. Mientras me siga llevando de un sitio a otro me resisto a abandonarlo. Dentro de un mes le toca ITV ¿la pasará?. Cada año, tras recibir el informe favorable del inspector, no puedo evitar salir con alegría de la nave: significa que el Kadett se quedará otro año más conmigo. Es imposible, después de tantos años, no cogerle cariño. Te comprendo totalmente Willy. Pero no hay nada mejor que el recuerdo de los kilómetros recorridos.

  3. Los anocheceres de estos días de Navidad recorro desguaces buscando una centralita de encendido. Congoleños, sudamericanas, producto nacional… Acabo lavándome la mugre de las manos en la nieve que cubre el óxido. He dejado para el final aquél en el que dejé la furgo y que veía de vez en cuando ¿cuándo fue la última? desde la carretera. Bajo una luz ya incierta recorro las filas que me han indicado levantando capós vacíos o hechos un revoltijo, atascados para siempre, procurando que las Fenwick que se afanan no me lleven por atrás. Miro de reojo: ¿está? ¿no está? ¿quiero verla? Al llegar a su esquina doy vueltas: sólo un hueco, un vacío, un pasado borrado de un plumazo: 25 años, centenares de miles de kilómetros, Europa de lado a lado varias veces, montes, playas, ciudades, campo, personas que han muerto, que han sido concebidas, nacido, mamado, crecido, …

    ¿Puede haber algo más triste?

    Me niego a buscar sus colores en el amasijo de hierros prensados que se eleva un par de pisos. Bloque. Blog.

    Con las botas manchadas por los humores de los vehículos despanzurrados me subo a la bici y me dirijo hacia la ciudad. Los coches (pocos) que circulan por esta carretera me pasan rozando. Voy sin luces. Alguno me acabará atropellando. Valoro pedalear por el centro en vez de ir orillado. Llego a un pueblo (cuatro casas mal contadas) de apellido Menor. Me desvío por un callejón oscuro. Pregunto. En una vía, que ya no lo es, y que a esta hora sólo es negra (ni verde ni roja) un tipo al que casi me trago me pide perdón al sacarle bruscamente del ensimismamiento de su paseo nocturno.

  4. Ayyyyy,(suspiros). Antes los coches tenían cara, formas sensuales y ruiditos que parecían susurros de amor.
    Ahora todos son iguales, casi ni los distingo, abres el capo y no entiendes nada, y su chapa está llena de botox, silicona y rinoplastias.
    Antes eran como Jaqueline Bisset, ahora son como Yola Berrocal.
    Brindo por tu burrita y por otras tantas…

  5. te acompaño en el sentimiento de tan grave perdida, nada en bici komo kepa un abarazo en estos dolorosos momentos

  6. Bueno,ahora echo de menos el dos caballos que tuve hace 22 años…durante su ultimo año de vida me compré la furgo que tengo ahora y ya ni me montaba en él ni lo cuidaba mucho..los humanos sabemos ser desagradecidos…ahora mi furgo se cae a cachos,pero se que la parchearé hasta que yo la palme.No quiero otro coche.Un saludo y mis condolencias.