Sobre la escritura

Sobre la escritura. Willy Uribe photo

Andima, visitante regular de este espacio, dejó en un artículo anterior un mensaje que merece ser reproducido. Para un blog como este, es un lujo tener lectores de tal calibre.

No acostumbro a acudir a presentaciones y demás eventos literarios, pero en este caso me hacía ilusión la idea de veros a ti y a Ramiro Pinilla y me parece que se dijeron cosas interesantes y que no viene mal recordar de vez en cuando: lo de dar vida y movimiento a los objetos (esto lo hacía muy bien Hitchcock y lo explicaba, creo recordar, en El cine según Hitchcock); evitar las descripciones o, más bien, integrarlas en la narración sin destensar ésta; limar los diálogos, hasta dotarlos de la máxima fuerza y de manera que no haya ni uno solo innecesario (a la manera de Hemingway); renunciar a todo aquello que no vaya con la historia (de nuevo Hemingway); tomarse la molestia y el trabajo de contar, en lugar de decir, etc.

Cuando hablabais de esos paisajes que los personajes perciben según su propio estado de ánimo, y de la importancia de prescindir u ocultar cierta información en la narración, también me acordaba de Rulfo. En Rulfo pasa lo mismo, los paisajes y el clima son percibidos subjetivamente y describen el espíritu y el ánimo de los personajes; casi se podría decir que los personajes son como son por su entorno y el clima, y viceversa. Y en Rulfo también se hace notar que tan importante o más que lo que se dice es lo que se calla, y que una de las claves del acierto o el fracaso de un texto radica en saber discernir el equilibrio exacto entre lo que ha de escribirse y lo que ha de callarse o sugerirse y cómo. Una ocasión en que a Rulfo le preguntaron cómo escribió el Pedro Páramo, dijo: “Quitando palabras”.

También me acordaba de un ensayito escrito por Orwell en el 1946 o por ahí, La política y el idioma inglés (que recomiendo a todo aquel que tenga el vicio de escribir), me parece que se titula, donde habla de cómo, desde el poder político y económico, se va progresivamente restando vigor y contenido al lenguaje, para domesticar a través de él a la gente y hacerla más sumisa y manipulable, y donde reivindica el lenguaje expresivo, nutritivo, consciente (abomina de los tópicos, las metáforas trilladas, los lugares comunes y las frases hechas) como compromiso del escritor para con lo que escribe, y expone, con ejemplos, unas pocas claves para mejorar la escritura, que se basan sobre todo en la economía narrativa. Decía que es preferible utilizar la voz activa frente a la pasiva. Que si un párrafo puedes expresarlo en una frase, lo hagas; si una frase de siete palabras, en cinco, lo mismo. Si puedes expresar lo mismo con una palabra llana y una culta, utilices la llana. Si dispones de dos palabras equivalentes y una de ellas tiene tres sílabas y la otra dos, emplees la de dos. Y que, en última instancia, siempre hay que estar dispuesto a romper alguna de las reglas si ellas nos van a llevar a cometer alguna atrocidad.

Andima.

18 de marzo de 2011.

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  1. SPR Bn Txto