La antigua barra de Portugalete. Ría de Bilbao.

Seguro que muchos de nosotros nos hemos imaginado alguna vez cómo fueron nuestras playas, costas y rías hace un par de siglos o hace pocos años. ¿Cómo eran antes de los puertos, los vertederos, las centrales térmicas, los paseos marítimos, los parkings y todas esas muchas cosas que nos hacen la vida más cómoda?

Barra de Portugalete. Ria de Bilbao. Finales S. XIX.

El Abra de Bilbao y la barra de Portugalete

La desembocadura de la Ría de Bilbao es un claro ejemplo de lo que el hombre es capaz de hacer con la naturaleza. Grandes arenales, barras de arena, lajas de roca, humedales, dunas, prados verdes hasta las playas componían la parte principal del paisaje. Sin duda un paisaje y unas olas capaces de convertir el lugar en un verdadero paraíso surfero. En 125 años este paisaje se ha transformado de tal manera que poco hay que recuerde lo anterior. Apenas a cien metros de donde actualmente se levanta el Puente Colgante rompían hace esos 125 años unas olas que todo hace suponer eran de alta calidad. Era la denominada Barra de Portugalete, temida por los marinos de la época y un obstáculo para el avance del tráfico portuario de un Bilbao en expansión y con una gran actividad creciente de la industria del hierro que, precisamente, tenía sus instalaciones y atraques, aguas arriba de la ría..

El Abra de Bilbao era considerado puerto de interés general ya en 1851. Al menos hasta la edad media fue el enlace entre la Meseta Castellana y el Alto Ebro con el exterior. Después tuvo que competir con el puerto de Santander, menos complicado para la navegación y con mejores comunicaciones con Castilla. Esto hizo que la burguesía bilbaína se rascara los bolsillos para no perder terreno.

En 1872, comerciantes, mineros, navieros e industriales crearon la Junta de Obras del Puerto y Ría de Bilbao. Los grandes ingresos provenientes de la industria del hierro, aparte de otras aportaciones, constituyeron la base económica sobre la que se comenzó a trabajar. Pasaron apenas tres años y el ingeniero Evaristo Churruca solucionó el problema que durante siglos había sido una constante: la barra de Portugalete. Sus rompientes incluso potenciaron un oficio, el de práctico o lemán, y crearon un pueblo, Algorta, donde vivían los mejores prácticos del Abra y desde dónde se controlaba tanto la barra como el tráfico que enfilaba hacia el puerto. (Es curioso este dato porque precisamente, cien años después, de Algorta saldrían parte de los mejores surfistas del país).

Playa de Las Arenas. Getxo. Finales S. XIX

Descripciones de la época

Una breve descripción náutica de la zona puede ayudarnos a visualizar la zona:

El abocinamiento que forman las orillas del Abra contribuye a que durante la buena estación reine la brisa de fuera casi todos los días, y terral de noche, sea cual fuere el viento que corre en alta mar; pero en invierno acanalan con fuerza los vientos del O. Al NE., e introducen mucha marejada, la cual adquiere grandes proporciones al llegar al saco del Abra ( … ) Es muy temible en invierno dicho saco, y solo debe accederse a él con mal tiempo el navegante que tenga completa seguridad de poder salvar con su buque la barra de Bilbao.

Pero no sólo era la barra. Desde la Galea hasta Portugalete había numerosas rompientes de las que hoy tan sólo sobreviven media docena:

En los grandes temporales de fuera empieza a romper la mar en la dirección de la punta de la Galea con la cala de Ciérvana, en cuyo caso el buque comprometido dentro del Abra empezará a recibir las rompientes mucho antes de llegar a la barra; pero recalará sobre ésta con mar más descansada y la entrada ofrecerá menos riesgo.

¿Qué quiere decir esto de mar más descansada? Seguramente que el mar en muchas ocasiones llegaba ordenado, tendido, peinado por los vientos dominantes de cara durante tres cuartas partes del año. Eso no significa otra cosa que buenas olas. La barra de Portugalete, los arenales de Las Arenas, Punta Begoña …

Churruca comenzó canalizando la entrada a la ría y superando la barra, apartándola para que poco a poco un implacable proyecto acabara totalmente con ella y con muchas olas y paisajes del entorno. Bilbao comenzaba a sacar el puerto de la vieja ciudad ría arriba. Pronto llegarían los diques, los contradiques, el puerto exterior, el super-puerto, las infraestructuras.

Ereaga y conradique de Algorta. Getxo. Euskadi. Photo Willy UribeLas olas de Ereaga

Un dato curioso lo constituyen las olas de Ereaga, la playa getxotarra situada en el interior del Abra. Durante años rompió aquí, protegida por el contradique de Algorta y seguramente creada gracias a él, uno de los mejores beach-breaks del Cantábrico. Tubos oscuros por la mierda que arrastraba el agua pero bien redondos. A partir de 1996, con la construcción de un nuevo dique en el Abra exterior, uno de los mayores diques del Atlántico, al mar le costó más entrar hasta el interior del Abra y la ola perdió algo de su calidad, con lo que los surfistas dejaron de frecuentarla. A Ereaga le sucedió algo parecido a los malos de Blade Runner, que fueron eliminados por el mismo sistema que les creó. Ahora es un pico bodyboarder que sigue escupiendo buenos tubos de vez en cuando.

¿Hasta dónde puede continuar la transformación del entorno? Por el momento hay planeadas unas cuantas industrias de gas en la zona de Zierbena y el definitivo traslado al Abra exterior de todos los diques, tinglados ferroviarios y atraques que aún permanecen ría arriba. ¿Es el precio a pagar por nuestra comodidad? Si lo es, está claro que vivimos con una comodidad excesiva y poco compartida. Si no lo es, entonces me parece que en esto de las grandes obras públicas, en estos super-puertos sobre dimensionados, juegan mucho las cuentas de las constructoras y los intereses de los diferentes partidos políticos y demás amiguetes.