Volcanes de Timanfaya

Parque Nacional Timanfaya. Lanzarote. Spain. Foto Willy Uribe

Las erupciones volcánicas sucedidas en la isla de Lanzarote entre los años 1730 y 1736 afectaron a una cuarta parte de su superficie. El cura Párroco de Yaiza en aquellos años, Andrés Lorenzo Curbelo, relata de modo gráfico el comienzo del proceso eruptivo:

El 1º de Septiembre,  entre las nueve y diez de la noche la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas de Yaiza. En la primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante diez y nueve días. Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente de lava se precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca. La lava se extendió sobre los lugares hacia el Norte, al principio con tanta rapidez como el agua, pero bien pronto su velocidad se aminoró y no corría más que como la miel. Pero el 7 de septiembre una roca considerable se levantó del seno de la tierra con un ruido parecido al del trueno, y por su presión forzó la lava, que desde el principio se dirigía hacia el Norte a cambiar de camino y dirigirse hacia el NW y WNW. La masa de lava llegó y destruyó en un instante los lugares de Maretas y de Santa Catalina, situados en el Valle. El 11 de Septiembre la erupción se renovó con más fuerza, y la lava comenzó a correr. De Santa Catalina se precipitó sobre Mazo, incendió y cubrió toda esta aldea y siguió su camino hasta el mar, corriendo seis días seguidos con un ruido espantoso y formando verdaderas cataratas. Una gran cantidad de peces muertos sobrenadaban en la superficie del mar, viniendo a morir a la orilla. Bien pronto todo se calmó, y la erupción pareció haber cesado completamente.

El 18 de Octubre tres nuevas aberturas se formaron inmediatamente encima de Santa Catalina, que arden todavía y de sus orificios se escapan masas de humo espeso que se extienden por toda la isla, acompañado de una gran cantidad de escorias, arenas, cenizas que se reparten todo alrededor, viéndose caer de todos los puntos gotas de agua en forma de lluvia. Los truenos y las explosiones que acompañaron a estos fenómenos, la obscuridad producida por la masa de cenizas y el humo que recubre la isla forzaron más de una vez a los habitantes de Yaiza a tomar la huida, volviendo bien pronto, porque estas detonaciones no aparecieron acompañadas de otro fenómeno de devastación.

En 1824 se producen nuevas erupciones, de las que surgieron los volcanes de Tao, Chinero y Tinguatón. Después de todos estos procesos geológicos, los volcanes de Lanzarote entraron en un período de calma. Aunque aparentemente desolados, estos paisajes han sido colonizados por el mundo vegetal. Abundan las tonalidades negras y rojizas de lapillis y arenas y las oscuras de las lavas basálticas, todo ello salpicado de manchas de diferentes colores pertenecientes a las numerosas especies liquénicas. Timanfaya acoge, además, numerosos endemismos vegetales y animales.

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Comments

  1. No conozco Lanzarote, aparte de las que conoce casi todo el mundo, he ido varias veces a La Palma, la isla bonita le llaman, y sí, lo es, increíble.

    Se aprende mucho aquí. la foto, de 10, pero no me quiero repetir mucho, todas lo son.

    • Una de las cosas buenas de La Palma es que apenas tiene playas, y las que hay son de arena negra. Y eso significa menos turistas pasivos, lo que siempre es de agradecer.

  2. Gracias Willy,
    Preciosa imagen la de Caldera Blanca, la última vez que pasé por allí subí hasta arriba y se siente una energía especial, estaba sólo, acompañado únicamente por algunas cabras y el sonido del viento, quise que se parara el tiempo…

    • Gracias, Oscar.

      Te sigo por Asia y supongo que en Hong Kong las sensaciones serán otras muy diferentes viendo tus fotos.

      ¡Salud y Fortuna y que no te llueva más!