Jupa Soler. Entrevista y galería

JUPA SOLER. Surfer, shaper, buzo y músico.

Entrevista realizada el 12-Nov-99 y publicada en el periódico Surf Time.

Un hombre sencillo, y no porque yo lo diga, lo dice él y lo cumple. Nacido en 1964, a los seis años ya se ponía de pié sobre una colchoneta de playa en las olas de Plentzia (Bizkaia). La mitad de su vida la ha pasado entre salitre, porque aparte de surfista también explora esa gran porción del planeta en la que la gravedad no existe, el agua te envuelve en un abrazo acojonante y las lubinas te rondan. Ejercicio de respiración indispensable para un surfista, según él. Como el saxofón o la flauta transversal, instrumentos que se pueden ver en su taller junto a las shapeadoras, los cepillos y las sierras, porque Jupa es al surfing lo que Woody Allen al cine, un creador nato que vive rodeado de música.

Romanticismos aparte (Jupa es hombre de realidades y no de sueños), estamos ante un shaper de mucho oficio y apasionado con su trabajo que quiere dejar claro que los talleres de tablas de este país no tienen nada que envidiar a los de otros países. Hace años que se adquirió la suficiente experiencia como para hacer tablas de primera calidad. En todo caso, y más bien a modo de advertencia que de queja, Jupa nos previene contra la falta de un relevo generacional entre los shapers locales; hoy en día muy pocos chavales se enredan en esto de darle suela al foam.

¿Llevas la cuenta de las tablas que has shapeado?

Mil novecientas ochenta y tantas.

¿Deberían ser más caras las tablas?

Las tablas tienen diferentes precios dependiendo el lugar donde se fabriquen. En Canarias ya andan pagando unos setenta verdes por tabla y sin embargo aquí se paga poco más que la mitad de eso. Allí hay pocos talleres y por aquí, en el Cantábrico, estamos unos cuantos. La competencia se nota.

¿Cuál sería el precio justo para una tabla?

Es difícil de saber. Una tabla muy pocas veces vale lo que cuesta. De una tabla a otra puede haber mucha diferencia en cuanto a formas y horas de trabajo, pero al final salen al mercado con el mismo precio.

¿Tres quillas es un número definitivo?

Sí. Las tablas de cuatro quillas son muy rápidas pero muy derraponas, lleven la cola que lleven. Las de cinco quillas son lentas, aunque den mucha seguridad en los giros.

¿Hay herramientas nuevas en la fabricación de tablas?

La única herramienta nueva es la fresadora de control numérico. Tecnología digital donde se meten los datos de curvas y demás y te proporciona una forma a medida. Aunque a partir de ahí queda el trabajo de rematar esa forma sin pasarte un pelo en los cortes, porque sino tienes que rebajar de nuevo toda la forma y ya te vas del modelo original.

¿Y respecto a los materiales, evolucionamos algo?

Se usan los de siempre por comodidad y precio, pero ahora mismo estamos retrasadísimos. Aquí nadie innova. El PVC no está nada desarrollado en espumas para formas, en Tarifa sí que se hace algo para wind-surf, pero muy poco. Se podrían hacer tablas prácticamente irrompibles y de un kilo y medio de peso, pero caras, porque las inversiones necesarias para investigar los procesos de fabricación serían enormes y arriesgadas. Así que como la gente no quiere pagar ni las de ahora a su precio, imagínatelas más caras.

¿Qué tipo de tabla es la más solicitada?

El típico 6’2’’ de playa, aunque llegado octubre empiezan a salir los 7’2’’.

¿Y la menos?

Los tablones, se hacen muy pocos y muchos de los que aparecen son de stock.

¿Tomáis las suficientes precauciones para contrarrestar la toxicidad de los materiales?

La mascarilla es fundamental, sin ella no se podría trabajar. Cuando se tira poliester también tienes que ponerte unas gafas, porque sino aparecen irritaciones y conjuntivitis, aparte de que una gota de poliester en el ojo es una experiencia brutal y nada recomendable.

¿Te consideras local de alguna ola? De Barrika por ejemplo.

No me gusta el término local y en Barrika llevo años sin entrar, pero lo que sí me fastidia es que en algunos países me hayan tratado mucho peor de lo que se trata aquí a la gente. Además, una ola perfecta me jode igual que me la salte un colega que… bueno un colega me jodería más. La verdad es que ya no me considero local de ningún sitio.

¿Qué tipo de tablas se usarán en el 2050?

¿…? … supongo que de aluminio y huecas. O de alguna resina irrompible que constituya todo el cuerpo de la tabla sin que haya un núcleo forrado de fibra, como ahora.

¿Y en el 2050 dónde piensas que estarás, o dónde te gustaría estar?

Bueno, creo que con estar aquí contigo tomándome una cervecita ya me conformaría.