Carta a un amigo

Carta a un amigo. Tengo Sitio Libre. Blog de Willy Uribe

Querido amigo Aitor:

Una alegría tu carta. Espero que todo vaya mejor que bien y que Madrid no te mate del todo. Por mi parte, ando viviendo  unos cuantos días fuera de la norma, pero todo pasará, que ya tuve titulares y hasta de la Argentina y del programa de Ana Rosa me llamaron. Y cómo fue eso, te preguntarás.  Pues porque el mundo está un poco desmantelado, amigo, y de tan desmembrado hay veces que el seso le queda a la altura del ojete.

Todo comenzó hace unos treinta años, en la zona de cuestas donde patinábamos de críos por las noches, desde el alto de Algorta hasta la playa de Ereaga. No había tantos autos como ahora.  La calle era para los gatos y para los skaters, que gastábamos rueda y zapatilla entre las mansiones de la alta burguesía vasca de Neguri y Las Arenas  e incluso entrábamos  furtivos en algunas de ellas, por entonces abandonadas.  Fueron años sorprendentes esos comienzos de los ochenta, espesos para críos como nosotros, asombrados ante el caos, con la boca abierta ante un tío con tricornio que pega tiros en el congreso y un rey que se demora, lo cotidiano de las calles ardiendo y el desayuno de un crimen de ETA cada mañana. Pero bueno, Aitor, que yo me lio y el caso es que, queriendo rememorar aquellos sentimientos sobre la tabla de skate, comencé a pasear por las noches por las mismas rutas y un día topé, junto a los contenedores de basura, con un par de sillas viejas que tal vez tuvieran aún alguna utilidad. No la tenían, pero antes de continuar mi paseo eché un vistazo al contenedor azul, el de papel. Junto a un montón de misales, libros de santos, cartas y papeles,  encontré una caja con viejas fotografías y estampas de la monarquía española.  Por supuesto, la rescaté. Y aún hubiera buceado en aquel contenedor de no haberme vencido el pudor, porque allí se fueron más cosas.  Tantos recuerdos como la furia del tiempo nos arrebata de continuo de las manos.

Días después,  Cristina Fallarás, directora de Sigueleyendo, me pidió un artículo. “Escribe lo que quieras sobre lo que sea”, me dice siempre la Roja, que yo le llamo así porque tiene una estupenda melena colorada y además me da que es hija ilegítima del mismo Marx, que Marx es ya lo poco que nos queda con tanto metemano de las Caimán. Lo que sea, me repetí, pero como no se me ocurría nada, no escribí nada. Pasó el tiempo y leí en un periódico que Iñaki Urdangarín, el yerno del Rey Juan Carlos I de España, tenía empresas de ortodoncia como tapaderas mercantiles. Siempre me ha dado pánico cualquier tipo de contacto con los dentistas. En realidad, tanto estos como los especuladores financieros me caen bastante mal. Cuando tengo mal de muelas permito que se me jodan del todo, me como el dolor y luego voy a la seguridad social a que me las saquen gratis. Bueno, el caso es que la caja de las fotografías me vino al pelo y escribí un artículo cuyo título era La Monarquía española en la basura. Reconozco que anduve un poco amarillo, pero es que la frase, de tan obvia, corría sola. Sigueleyendo publicó el artículo, sin merecer mayor atención que otros artículos hasta que me llamaron de Europa Press, les conté cómo encontré las fotografías, redactaron una nota de prensa y la echaron a rodar… y de ahí hasta que la mismísima Ana Rosa se interesara por el asunto apenas pasaron tres días.

La leche, Aitor. Si con esta consigo que Juancar me invite a tonar unos chiquitos a la bodega de la Zarzuela ya me doy por pagado, porque a mí este hombre siempre me ha caído bien.  Me pongo en su papel, así el tío como es,  todo suelto y eso, y tiene que ser un marrón una corona como esas.  He mirado su árbol genealógico y tiene apellidos complicadísimos, con un montón de “des”, guiones, caracteres extraños, etc. Una familia así tiene que ser un galimatías, amigo. Todos ellos tienen tantos nombres de pila como santos el pastoral católico. Además, Aitor, se ve a la legua que al Juancar le va la buena vida, el placer y todo eso. Como a nosotros, colega, que la última que nos vimos en Madrid, con el Salem y la Pazos, leyendo y bebiendo poesía – aun con lo cara que está la birra en Madrid – nos dieron las tantas entre Malasaña y Lavapiés.

Ya te digo, un marrón para Juancar. Por mucha pasta que tenga, no compensa. Así que es de Ley el reconocerle su trabajo. Además, Aitor, ¿te imaginas tú que en España tuviéramos que elegir un presidente de la República cada cuatro años, si el país queda in albis cada vez que tenemos elecciones parlamentarias? No sé, pero hay que  pensarlo, porque también sería de Ley que se proclamara la III República Española y devolver  a los Borbones a sus fincas y palacetes, de vecinos de los Alba. Tal vez lo idóneo sería poder elegir en plebiscito un presidente de la República para un periodo de unos cincuenta años y dejarnos de historias. ¿Quién sería la persona adecuada? No lo sé, pero desde luego, en esto, los partidos políticos no pintarían nada, el pueblo propondría y el pueblo elegiría, como en Operación Triunfo, recaudando de paso unos cuantos millones de euracos. A mí se me ocurren algunos nombres así, a botepronto…  Ainhoa Arteta y Luz Casal tienen quórum de fijo, Eduardo Punset e Iker Casillas también darían el tipo, incluso Lionel Messi, si se trabaja bien el asunto de la soberanía de las Malvinas, que es algo complicadillo y mete a Francia en la movida. Si no lo sabes, creo que París podría impugnar el acto de cesión del archipiélago a España, realizado en 1767. Parece que por la parte española no se trabajó con lealtad respecto al primer asentamiento francés de 1764 y Madrid se la metió doblada a Luis XV, quien obligó  al navegante L. A. de Bougainville a tragar el sapo de la entrega de la incipiente colonia francesa. Por eso, si conseguimos que Isabel II devuelva las Malvinas a Carla Bruni y esta las troca con España a cambio de San Sebastián, que tiene su poso de urbe gabacha y es ciudad elegante, Rajoy podría negociar con Cristina Fernández eso de las Malvinas a cambio de Messi, si es que el F.C. Barcelona no declara antes la independencia, claro… pero bueno, Aitor, eso son suposiciones históricas y estos días pasados me han dejado un poco destensado en lo mental.

Habiéndote puesto al día de mis andanzas, todas ellas surgidas de la basura, te mando un enorme abrazo y nos emplazamos de nuevo en Los Diablos Azules para discutir con Batania y beber poesía con Salem, Olaia, Koro y demás personajes de Malasaña, barrio extensivo de Buenos Aires, que hay que ver cuánto abundan los argentinos en Madrid, el don de gentes, lo meloso del acento y de cómo saben embrujarte con una suculenta parrafada. Tanto y tan jugoso hablan que, para cuando te has dado cuenta, llevas media docena de birras en compañía de un fulano de Buenos Aires que te cuenta historias sorprendentes de los presidios patagones, de altares en el arcén, asaltos a bancos y de lo puto de cuando lo milicos. Pero bueno, Aitor, si es que no sé ni cómo despedirme y ya debo hacerlo para dejar pasar esta historia, que se vaya y deje lo que tenga que quedar, si es que merece en algo.

Atentamente, tu buen amigo Willy.

Berango. Bizkaia. 30 de diciembre de 2011
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Comments

  1. cuidado con diogenes y con el uretano rodando cuesta abajo por cuestas antiguas.

    ¡vaya historias que nos cuentas, willy!

    salud

    • Pues ahora ando enredado con los galeones de la ría de Vigo… joder, me voy a comprar un traje de buzo ya mismo y a ver qué encuentro.

      ¡Saludos al Corner!

  2. joaquin1810 says:

    Como siempre, acertando en las formas y el fondo…
    Un abrazo.

  3. Preciosa epístola, amigo Willy.

    Un relato emocionante para los que hemos cambiado las cuestas de Algorta por las de Moyano y el Parque del Oeste y las aguas de Uribe Kosta por las del Manzanares, siempre buscando un antídoto a este síndrome de abstinencia tan cabrón que provoca la distancia a la costa.

    No voy a negar que me tenías preocupado. “Este Willy, intentando meterse en la piel de un homeless, algo barrunta”, pensé. “A ver si se le va a ir la olla y se queda atrapado en ese papel para siempre, como el tío ese del relato de Trilogía de Nueva York”. Esta carta me deja más tanquilo. ¡Muchas gracias, amigo! Eso sí, te aconsejo que la próxima vez te acerques al programa de Ana Rosa, o a cualquier otro de la casa. Es un basurero enorme.

    Ya estamos deseando que te acerques de nuevo por aquí para recitar cervezas y beber poesía o al revés, beber poesía y recitar cervezas, como prefieras. Ah, y venden en el Rastro un aparato que neutraliza el influjo del acento argentino. Lleva un interruptor para que lo apagues cuando quieras, por si te quieres dejar llevar.

    Un fuerte abrazo,

    Aitor

  4. Ferrao says:

    Trazas los renglones como Curren con un sigle fin, tan suave, tan fácil, tan plástico, que ante el ojo novel, parecen inocuos y sedosos. Y yo, ojiplático me quedo viendo como tus sprays, gota a gota, nota a nota, los eleva el viento y son dispersados etéreos y certeros.