Las islas Canarias como fuente de esclavos

Atlas náutico (detalle islas Canarias). Gracioso Benincasa, 1467.

El historiador Serra Rafols planteó hace décadas una cuestión problemática: ¿Hubo genocidio en Canarias? No es posible una respuesta determinante, pero es evidente que los aborígenes en general fueron asesinados, esclavizados, fusionados y trasladados de una isla a otra o hacia el continente. La suma de estos actos contribuyó a su desaparición definitiva como conjunto de pueblos autóctonos, algo muy similar a lo que hicieron los británicos en Tasmania.

A continuación, dejo algunos retazos de textos históricos sobre el asunto. 

…/… he mandado conquistar las yslas de Tenerife e La Palma, que están en poder de infieles, e para ello he enviado mis gente e capitanes que están en la dicha conquista; e porque las dichas nos se pueden ansy enteramente acabar de ganar e reducir los infieles dellas a la dicha nuestra santa fee sin que aya de ir e vaya más gente para la dicha conquista; e acatando cuanto nuestro señor Dios sería servido que los dichos infieles sean convertidos a la dicha nuestra santa fee o sean lanzados de las dichas yslas …/…

Isabel de Castilla, 1481.

Que el dicho Alonso de Lugo, a vueltas de los otros que cautivó e tomó e conquistó de la otra tierra que no heran de los dichos bandos, diz que tomó e cabtivó fasta mil ánimas de los susodichos bandos de Dexa e Bona e Güymad, e que ha vendido parte dellos …/…

Orden real de liberación de guanches de “las paces” cautivados contra derecho. Dada en Alcalá de Henares el 29 de marzo de 1498.

Ortiz de Zúñiga (en sus Anales de Sevilla) anota entre los sucesos del año 1399 que “era muy frecuente la navegación de Sevilla y puertos de Andalucía a las Islas Canarias, y armaban para su conquista y comercio vizcaínos y andaluces, con utilidad”. El historiador de las islas Viera y Clavijo asienta sin circunloquios que nada era más común que ver llega a Cádiz y Sevilla bajeles cargados de isleños cautivos vestidos de pellejos de cabra, que se vendían en el mercado pagando el quinto de derechos por tan triste mercancía…/… Era el hombre por aquellos tiempos artículo legal de comercio como cualquier otro, si por diferencia de país, de color, de creencias, de civilización, o de más o menos fuerza (dejando sutilezas a un lado) era aprendido en guerra de estimación justa, para lo que no muchas razones se necesitaban.

La marina de Castilla. Cesareo Fernández Duro, 1894. Ed. Facsímile: Editorial Maxtor, 2010.

Comments

  1. Joder……… Así iban las cosas de aquella, montaban, iban, cazaban, cómo en el planeta de los simios, con ese desarraigo,…
    …, imagino las jaulas, los barcos, las madres y sus hijos, las cadenas, la sangre……….