Otro José Viñals es posible

FMI. Fondo Monetario Internacional y Criminal. Organigrama de la banda.

Hay un josé viñals que, en la peligrosa jerga de las finanzas, más dañina que un millón de contenedores quemados, dice, anuncia, tal vez desee:

Vivir más es bueno, pero conlleva un riesgo financiero importante. Nos va a costar más como individuos, a las corporaciones y a los Gobiernos.

Por fortuna, otro José Viñals es posible:

Sobre la mesa ruda de la cocina acaba de fornicar la Bestia. Febriles y adiposos lucen aún los glúteos de la Dama. Sin convicción, el canario gorjea. Los caracoles del jardín van por la grava cadenciosamente. Aliviada de hombría, la Bestia se adormece.

Va a caer sobre el mundo una piedra redonda del tamaño del mundo; piedra blanda y flexible como vejiga de cordero.

O no piedra, burbuja de silencio, gota de dilución de anfetaminas cósmicas, bola de azucarados excrementos.

Caerá, porque si no el colapso carece de sentido. La Tierra es infinita, robusta, indestructible.

Ubre sagrada de la vaca del clima, dame la miel de tu coñac, la hormiga roja del sabor. Caiga la piedra, la Tierra es infinita.

La Bestia añora su profusión de apocalipsis diurnos y nocturnos. Quiere catástrofes la Bestia, sismos ortogonales de previsibles pitagorerías. Quiere el orden fragante del desorden, quiere la flor podrida. Quiere la bomba fétida inodora. Quiere la explosión de la cólera del muerto.

Bebe la Bestia pero no acaba de beber, y se chupa los dedos untuosos todavía de margarina funcional, de grasitud del sexo. Insatisfecha, débil, carcomida como un olivo de mil años.

Va a caer de rodillas, compungida de blandísimo amor. Va a emprender su cruzada de cuchilladas tiernas. Va a darle cuerda a su reloj. Va a armar barullo por los prados celestes, como dios la echó al mundo, babeando por su inflamado genital de escarcha.

Ay, Bestia herida, no hay pudor en el cielo que cubra tu eximia borrachera. El amor tiene trazas de alacrán que emponzoña las laderas del alma. Vas a morir, carroña luminosa, ebria serpiente enamorada. Tras la fornicación resurge la miseria. La Dama se ha hecho humo. El alcohol regurgita. En el cielo de invierno se devoran los pájaros.

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