El Dr. Blair imaginó proveerle de una nariz artificial

Terminada felizmente la operación, ocurrió que el operado no podía articular palabra. El Dr. Blair imaginó proveerle de una nariz artificial.

¿Hablarán los monos?

No se trata aquí de descubrir el lenguaje elementalísimo que las diferentes especies de cuadrumanos empleen para entenderse entre sí. Esto no ofrecería ya novedad: pues son ya varios los que pretenden haber descubierto el lenguaje, no solo de ciertos monos, sino aun de otros animales inferiores.

Se trata de enseñarles a hablar nuestros idiomas humanos.

Tal es la tarea que ha emprendido un médico norteamericano, el Dr. Blair.

Hace algún tiempo practicaba este a un enfermo la ablación de la nariz. Terminada felizmente la operación, ocurrió que el operado no podía articular palabra. El Dr. Blair imaginó proveerle de una nariz artificial. Así lo hizo y el hombre en cuestión pudo volver a expresarse con bastante claridad.

Entonces el Dr. Blair se dijo: desde el momento en que la ablación o restitución de la nariz quita o devuelve la facultad de habla, en el sentido puramente fonético de la palabra, basta proporcionar a un mono artificialmente dicho órgano, para que este pueda articular como los hombres, o muy aproximadamente.

Con plena fe en su idea adquirió dos soberbios orangutanes. Durante un cierto periodo los ha estado acostumbrando a oir la palabra humana; y ahora se dispone a colocarles la nariz postiza para llevar a término su experimento.

Cualquiera que sea su resultado, es preciso reconocer que, en principio, nada hay de absurdo en lo que busca el doctor yanqui, puesto que si se prescinde de la parte intelectual de la palabra y se atiende únicamente al fenómeno fisiológico y fonético, animales mucho menos perfectos que el mono, como son los loros, son capaces de articularla.

Trátase, pues, de un experimento serio.

Nuevo Mundo. Año XIII. Madrid 08 Noviembre 1906. Num. 670