El Camino de la Costa

Camino de Santiago en Euskadi

Camino de Santiago en Euskadi. Camino de la Costa. WU PHOTO © Willy Uribe

Muchos caminos

Existe un viejo dicho oriental que afirma que no hay un solo camino para los hombres, sino tantos como objetivos persiga cada cual. El Camino de Santiago da la razón de ese dicho. No hay un sólo Camino de Santiago, sino muchos. No podía ser de otro modo en la Europa en la que el Camino se creó. Una época donde la misma idea de Europa ni siquiera existía, donde los caminos y los propios estados actuales aún se estaban construyendo; Los peregrinos jacobeos de Europa central utilizaban las vías de Roncesvalles y Somport para atravesar los Pirineos; el Camino Portugués cruza el río Miño por Tuy; la ruta de la Vía de la Plata concentraba las peregrinaciones del sur de la península Ibérica; el Camino Inglés llegaba por mar hasta Galicia desde las Islas Británicas, Irlanda e incluso Islandia. Durante siglos, tal vez hasta que el Camino se convirtió en objeto de estudios y con el tiempo en un recurso turístico, todo el norte de España fue en sí un gran camino. La ruta principal, el llamado Camino Francés, procedente del corazón del continente europeo, es el tronco principal al que se van sumando los demás, pero no por ello hay que suponer que el tosco calzado de los peregrinos medievales no hollara otros senderos.

Escudo de Donostia San sebastián. Camino de Santiago en Euskadi. WU PHOTO © Willy Uribe

El camino de la Costa

La ruta que nos ocupa, el Camino del Norte o de la Costa, alcanza el río Bidasoa proveniente de Baiona. Un modo más sencillo de salvar los duros Pirineos y que durante cierto tiempo a punto estuvo de arrebatar la hegemonía al paso de Roncesvalles. Irun es su primera etapa. Después, por las laderas del monte Jaizkibel y rodeando la bahía y puerto de Pasaia, la ruta llega a Donostia tras saltar el río Urumea por el puente del Kursaal. Tal vez de no haber sido Roncesvalles un centro cultural y religioso de tanta importancia, el camino a Santiago podría haber asentado su tronco principal en este paso y hoy la historia sería diferente. Pero Roncesvalles estaba ahí y el Camino continuó su propio camino. Con la paradoja de ver hoy a Irun como lugar estratégico en las líneas comerciales hacia España, Marruecos y Portugal.

De San Sebastián a Bilbao

Tras mojarse los pies en la playa de la Concha, los peregrinos (y con ellos también el comercio, porque ambas actividades se mezclan en la edad media) trepaban a Igeldo y su pequeña crestería. Salvando el río Oria y bordeando los prados y caseríos costeros de Getaria alcanzaban la ermita de San Miguel de Artadi, en Zumaia. Paso previo para afrontar la subida al santuario de Nuestra Señora de Itziar, lugar de culto y donde se encontraba fonda y reposo. El Camino desciende en rápidas cuestas hasta Deba, donde se cruzaba el río, antaño frontera natural entre Bizkaia y Guipúzcoa, y se continuaba entre monte, bosques y caseríos muy dispersos hasta Markina. En esta villa, fundada en 1355 con el nombre de Villaviciosa de Markina, el peregrino, además de encontrar reposo en la hospedería, del siglo XIV, visitaba la ermita de San Miguel de Arretxinaga, un lugar vinculado a ritos precristianos y cuyo altar está rodeado por tres grandes piedras de significado aún no desvelado.

La siguiente referencia del Camino Jacobeo, a poca distancia de Markina, se encuentra en la Colegiata de Zenarruza, centro monástico con orígenes en el siglo X y de grandes valores artísticos enclavado en un entorno natural muy atractivo. Después, cruzando los términos de Mendata y Ajangiz, se alcanza Gernika. Capital espiritual de los vascos debido al intenso significado cultural y político que emanan de su Árbol y Casa de Juntas. De Gernika hubo en tiempos un pequeño desvío hasta la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, pero el camino más trillado ascendía el alto de Gerekiz hasta Morga y después descendía por Larrabetzu hasta Santa María de Lezama. Acompañando el valle del Txoriherri la ruta atraviesa Zamudio, Derio y Sondika, por donde asciende hasta el alto de Artxanda.

Catedral de Santiago. Bilbao. WU PHOTO © Willy Uribe

Puede que en esos años de oscuridades y devociones piadosas, vista desde lo alto, la Catedral de Santiago, en el corazón de un Bilbao mucho más pequeño, inspirara al peregrino un anticipo de la gloria que encontraría en Santiago de Compostela, al final del viaje y ante la tumba del Apóstol. La catedral bilbaína es un bello edificio con profundas raíces medievales y altas agujas góticas que hoy en día ya ha perdido su papel de centro neurálgico. La ruta cruza la ría de Bilbao por el puente de San Antón y asciende por el alto de Castrejana, donde el peregrino se enfrentaba a un cruce de caminos importante. Por un lado podía ascender por las orillas del río Cadagua hasta Güeñes y de allí hasta Balmaseda, donde tras cruzar el puente viejo y atravesar el valle de Mena pronto se alcanzaban los grandes despoblados del norte de Burgos y más al sur el Camino Francés. La otra opción era continuar el cauce de la ría bilbaína hasta Portugalete y su iglesia de Sta. María, continuar hasta Muskiz volviendo a mojarse los pies en la playa de La Arena, y entrar en tierras de Cantabria por el barrio de El Haya. Tras recorrer toda la cornisa cantábrica los peregrinos dejaban la costa en Ribadeo e, internándose en tierras gallegas, alcanzaban Santiago de Compostela.

¿Cómo sucedió realmente?

Es difícil imaginar cómo fue el aspecto físico y el día a día de aquel Camino medieval, pero se le pueden suponer un hábitat impermeable, peligros de todo tipo y multitud de incomodidades. Deberíamos anular de nuestra mente tantas referencias, tantas imágenes actuales que nos hacen imposible acercarnos siquiera un poco a lo que fue en realidad. También es difícil contestar a una pregunta: ¿Los peregrinos de entonces se lanzaban a la aventura por devoción o había otros motivos? A comienzos del S XXI, con una práctica católica tambaleante, los motivos para “hacer el Camino” son muy variados, pero pocas veces están inspirados por la fe en el Apóstol, ese hombre cuyo cuerpo dicen que llegó por mar a Galicia en el año cuarenta y cuatro, a quien la tradición escultórica retrata en ocasiones con espada y pisoteando infieles, y las leyendas llamaron Santiago Matamoros.

Camino de Santiago en Euskadi. Mapa de rutas.

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