Uribe Kosta. Coto privado

Uno de los aspectos que mejor define a las personas conservadoras en este comienzo de siglo es su gusto por alterar y ocupar espacios abiertos con la intención de convertirlos en coto privado. Si pueden ponerles  alambradas, mejor que mejor. Si ya la cosa tiene piscina, pues mil sobre hojuelas. Su meta es cercar el país entero, algo que llevan realizando con éxito desde hace décadas.

Es la estrategia de quienes tienen los bolsillos a reventar de billetes de 500 euros, provinientes en muchos casos de la especulación urbanística. Gente que sueña con un palacio, una villa o un chalet lo más cercano posible a ese espacio natural que tanto dicen apreciar. En el caso de Uribe Kosta, comarca vizcaína, ese espacio es la línea de costa, con lo que el sueño del chalecito en la playa se convierte en una pesadilla de hormigón. Municipios como Getxo, Berango, Sopelana, Gorliz o Barrika han esquilmado la tierra construyendo viviendas unifamiliares y coquetos  adosados. Las campas abiertas desaparecen, los bosquetes de encinas y pinos se convierten en jardincillos y las veredas se asfaltan. El resultado: un paisaje deleznable y claustrofóbico.

Galería fotográfica: Sopelana. Euskadi. Noviembre de 2012.



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Comments

  1. Sin comentarios, Willy. Pa echarse a llorar. The monkey wrench gang donde esta? Me piro a Papua una temporada, no quiero saber nada mas de esta piltrafa de mundo. hasta la vuelta

  2. Susana Galdeano says:

    Subo andando a menudo desde “el cruce” a casa y voy observando cómo va desapareciendo dia a dia el alma de todo y solo me voy diciendo ¿qué asco!, cuánto mediocre!
    Sigue denunciando, no te canses, que no es fácil.

  3. ¡Desolador! Pero no son conservadores, son depredadores … Cosa bien distinta.

  4. Aupa Willy:

    Comparto tus opiniones y tus sensaciones.Pero supongo que hubo alguien que dijo lo mismo cuando se empezó a construir Arrietara o un poco mas tarde, Sopelmar…
    ¿Ya sabes que desde ¡¡ finales de los años cuarenta ¡¡ hasta principios de los 70 hubo un camping libre en La Salvaje, que se instaló año tras año reuniendo a familias enteras de lo mas variopintas ideológicamente ?
    De hecho, el camping terminó al mismo tiempo que se construyó Arrietara. Fue un ejemplo de que se puede disfrutar de la naturaleza y del mar de una manera sencilla y respetuosa….

    Es una de las historias mas interesantes de Uribe Kosta ….y que todavía está por documentar.

    Un saludo

    PD. Para Susana
    Si subes a casa andando desde el cruce, quiere decir que eres vecina de todos esos chalets que te dan tanto asco… se coherente y en la próxima reunión de vecinos propón la demolición del edificio….es broma, no te lo tomes mal.;-)

    • Bueno, Roger:

      Yo pensaba que la conciencia ecológica había avanzado algo en Euskadi desde los 70, pero la imparable destrucción de los espacios naturales de Uribe Kosta lo niega con rotundidad.

      Sobre el camping de La Salvaje, lo conocí muy de niño, ya en sus últimos veranos… y la verdad es que era una invasión de la playa en toda regla, con gente que acotaba su “parcelita”. Por fortuna, desapareció.

      Un abrazo, y otro para Susana, a quien no le va a gustar nada ese cínico comentario con el que finalizas tu comentario.

      • Hola Willy:

        Puede ser que el camping de la salvaje fuera una ocupación de la playa y que los campistas acotaran su parcelita, reflejando así la tendencia humana hacia la propiedad privada.
        Pero a cambio de eso, cada año desmontaban el campamento sin dejar rastro de su presencia y la playa quedaba intacta. Por otra parte, el camping era una forma de disfrutar de la playa de una manera directa y forzosamente sencilla y potenciaba la vida en comunidad por encima de las separaciones entre las parcelas.
        En el momento en el que estamos no basta con patalear y despotricar, es necesario proponer soluciones alternativas al modelo que nos han impuesto y del que a veces somos cómplices sin tan siquiera saberlo.
        Probablemente la vida en comunidad sea una de esas alternativas, porque supone por una parte,un mejor aprovechamiento de los recursos y, por otra, una recuperación de la cercanía y de la solidaridad entre las personas.
        El comentario de Susana es un reflejo de la hipocresía en la que estamos instalados, y me incluyo.
        Nos molesta la casa del vecino (según ella da asco y es un mediocre), porque estropea las vistas desde nuestra ventana, sin pensar que nuestra casa puede que también moleste a alguien.
        Si queremos que el mundo cambie tendremos que empezar por cambiar nosotros mismos y el primer paso imprescindible es el cambio de actitud personal.

        Un saludo.

  5. Susana Galdeano says:

    Hola Rober,
    Primero decirte que lo del camping era una invasión, en la playa no hay parcelitas, vas te das unos baños y te largas sin dejar rastro ( basura), la playa tiene que quedar intacta invierno y verano porque no es de nadie y de todos.
    Si, vivo aquí, vine a una piso deshabitado que ocupa el lugar viva yo o no y muchas veces pienso que en relidad debería demolerse y que quizá pase si te atienes al entorno y tengo la suerte de no tener casas delante y el privilegio de ver bosque, olas y el horizonte hacia Santoña.
    El mediocre no es el vecino, es el politico de turno que no es consciente de que no se puede acabar con el pulmón verde, esa estupenda frase de que cuando tales el último árbol, mates el último animal y contamines el último rio te darás cuenta de que el dinero no se come, no la interiorizan porque piensan poco o solo en pasta, pasta, pasta…
    Como dice Willy, lo que nos sorprende es que después de todas las barbaridades que se han hecho (incluyo Arrietara), no se tomen medidas para salvar lo que queda y veo que estamos a punto de que todo Uribe Kosta se una entre sí con casitas y callecitas de asfalto y un arbolito cada 100 pasos con poco sitio para la raiz y de paso vayamos perdiendo la historia de los pueblos. ¿ Hipocresía?, cada uno sabe lo coherente que es.
    Buen dia,
    Susana

    PD: Para Willy: un abrazo.

  6. Me ha alegrado enormemente ver que alguien denuncia esa salvajada. En los pueblos que han hecho barbaridades te has dejado Gorliz. Simplemente apuntarlo.
    Gracias por denunciarlo y un cordial saludo.

  7. Aúpa Willy
    Resulta que tu articulo me coje enseñandole al mayor tu web, ya que se me ha hecho cronista de fútbol en sus ratos libres y anda con sus inquietudes sobre qué reflejar a la hora de escribir.
    Al leerlo y pasar por las fotos que has colgado, hacia la anteúltima ya cuando no hacía falta más, nos hemos encontrado la mirada, y frente a su enarcar inmediato de ceja derecha, la de las preguntas que sí buscan respuesta, incluso a su edad, me he visto rápido con mi asiento sobre sentirme triplemente aludido; con los tres deditos para arriba me hubieses retratado hace quince minutos, cual continuidad de tu reportaje; conservador, me ha calado, la foto de nuestra casa, qué verdad lo desolador de su alrededor, y lo de obtenida, la mayoría, por pelotazo de algún tipo, ahí se ha pasado le digo.
    A un ensayo tuyo lo hubiera desmenuzado. Como lo que escribes son expulsiones que produce tu cuerpo encelado por la contemplación, te respondo que, a salvo de lo que te comento, estoy contigo, siquiera como Rober te apunta creo que tu reportaje es sesgado, retrata únicamente el espolio natural atribuible a la baja densidad, y olvida el de la alta, morada probablemente de algunos conservadores durmientes, por ahora ocupados en lamentar la amarga contemplación que se ven obligados a sufrir cuando su paseo ecológico les lleva del enjambre al pueblo.
    A lo mejor la evolución en nuestro acompasamiento respetuoso y evolucionado con el entorno es simplemente no poner un sopelmar donde ahora se desarrolla de otra manera; otro pensará que al revés. Y eso mi querido amigo es de por sí un debate, pero no el uno o el otro el objeto de una denuncia. Lo serían si no profanar la campa fuera algo evitable, ¿pero qué queréis, que los que correteábamos por el frontón en 1970, cuando por cierto los mas avispados por lo que ahora me enseñáis ya pasaban sus ratos viendo ponerse ese mismo sol que ahora compensa mis esfuerzos, os digamos ahora, en nuestro legítimo derecho adquirido, a los que venís de fuera es que aquí ya no hay sitio para más, que la campa no se toca?
    Ahora, si lo que molesta a los sentidos, me refiero al olfato, gusto y vista, es una campa urbanizada sin culminar su aprovechamiento, y con la previsión de que así estará mucho tiempo, en eso me temo vamos a estar todos de acuerdo. Uno que escribe doblemente, por vecino que me jacto de urbanizado, ya que me quedo sin la prometida contraparte que justifique mi desembarco cabal – yo venía a un desarrollo sostenible de la campa y me encuentro con el temor de llegar a habitar en cumbres borrascosas-, y por mi esencia legalista, que me lleva a pedīr y exigir que nos comportemos conforme nos marcan las reglas. Es Willy, el indeleble de mi paso por la instrucción que juntos recibimos.
    Y si a la legalidad nos remitimos, esa urbanización no consolidada habría que cargársela cuando prescriba el plazo para edificar, lo que estaría garantizado además por un ayuntamiento que empleara los recursos públicos en hacer cumplir la legalidad. ¿Para qué este viaje de ida y vuelta entonces, que sinsentido no? Ya me contesto yo, pues no, la legalidad me ha traído, ella se llevará al fantasma, era un viaje necesario, las cosas se hacen así. O deberían, porque a lo mejor no habrá financiamiento, o bemoles, para lo primero haría falta que quien gane pasta contribuya, lo que cuesta sobremanera cuando le compunge e inactiva el destrozo que a su alrededor se causa.
    Pero eso es otra historia, como diría aquel, sobre la que por cierto no sé si has llegado a elaborar; tenemos conocidos comunes que te harían un buen personaje

    Un abrazo castrón que ya me suele contar Ana cuando habláis.
    Te sigo envidiando

  8. Ramón, sobre todo, explícale a tu hijo que aunque la libertad de expresión sea sagrada, nunca pretenda tener la razón absoluta. Este texto es sesgado, claro que sí. En él entran en juego mis ideas sociales, políticas y económicas. No soy periodista, soy escritor. Me expreso y no a todos gusta, ni lo pretendo. Y dile también que tú y yo siempre seremos amigos… y que su casa será maravillosa porque es donde crecerá con un padre y una madre como vosotros. Y que no me haga mucho caso, pero que tampoco me ignore, ni ignore las opiniones de los demás.

    Fuerte abrazo.

    • Hemos incumplido la promesa de que la próxima vez nos veríamos en el agua, ya nos vale
      Ps gracias por el cumplido y en cuanto a la encomienda, hecho ( ya íbamos por esa línea )

      Cuidate