En deuda. Una historia alternativa de la economía

En deuda. Una historia alternativa de la economía

Autor: David Graeber. Traducción: Joan Andreano Weyland. Edita: Ariel, 2012

Todo sistema que reduzca el mundo a números sólo puede sustentarse en las armas, ya se trate de espadas y garrotes o, como hoy en día, de bombas inteligente arrojadas desde aviones no tripulados.

Todas aquellas instituciones de gran alcance que se han creado, y que podrían considerarse de algún modo paralelas a los reyes divinos de la Antigüedad de Oriente Medio o a las autoridades religiosas de la Edad Media, no se han creado para proteger a los deudores, sino para respaldar aún más los derechos de los acreedores. El Fondo Monetario Internacional es tan sólo el caso más dramático al respecto. Se encuentra situado en la cima de una gigantesca burocracia global emergente – es el primer sistema administrativo auténticamente global, consagrado no sólo por las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la organización Mundial del Comercio, sino también por un sinfín de uniones económicas y organizaciones mercantiles y no gubernamentales que trabajan en tándem con éstos -, en gran parte creada bajo patrocinio estadounidense. Todos operan

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Mi sospecha personal es que estamos presenciando los efectos finales de la militarización del propio capitalismo estadounidense. De hecho, podríamos decir que durante los últimos treinta años hemos presenciado la creación de un vasto aparato burocrático para la creación y mantenimiento de la desesperanza, una gigantesca maquinaria diseñada, sobre todo, para destruir cualquier tipo de posibles alternativas futuras. En su raíz se encuentra una auténtica obsesión, por parte de los gobernantes del mundo (en respuesta a las agitaciones de las décadas de 1960 y 1970), por asegurarse que los movimientos sociales no crezcan, florezcan o propongan alternativas, que quienes desafían la situación de poder actual no sean percibidos, bajo ninguna circunstancia, como ganadores. Para ello se necesita crear un vasto aparato compuesto por ejércitos, prisiones, policía, varias formas de seguridad privada y servicios de espionaje militares concebible. La mayor parte del aparato no ataca tanto directamente a las alternativas como crea un clima generalizado de miedo, de patriotero conformismo y simple desesperación que hace que cualquier idea de cambiar el mundo parezca una fantasía vana e infundada. A los partidarios del libre mercado les parece más importante mantener este aparato que mantener cualquier tipo de economía mínimamente viable.

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