Nevenka Pavic no vive sola

Hubo una fiesta en el taller vivienda de Nevenka Pavic, en Hospitalet. Acudieron unas cincuenta personas y al menos otras tantas ánimas, aunque éstas ya estaban allí, porque Nevenka no vive sola.

Recorrí el taller con los ojos bien abiertos. Las ánimas no dejaban de observarme, tampoco las vírgenes y cristos que las acompañaban. Pero no era una sensación opresiva porque el escuadrón que Nevenka ha creado no carga peligros. La misión de esas ánimas es hablar de aquello y aquellos que quedaron muy atrás, ni siquiera en retaguardia sino mucho más lejos, tal vez hace cientos o miles de años.

Aunque el taller vivienda de Nevenka está situado en la última planta de un edificio industrial y es un espacio luminoso y amplio que abre sus ventanales hacia el sur, mi imaginación se puso a pensar en cuevas paleolíticas y mis recuerdos dibujaron esas opresivas capillitas y túmulos que los chilenos sitúan al borde de las carreteras para recordar a los fallecidos en ruta.

Le pregunté a Nevenka si era creyente y me respondió que no. Al momento supe que la pregunta sobraba, porque era obvio. Ningún creyente se atrevería a entablar una relación tan dominante y cotidiana ni con sus dioses ni con las ánimas de sus muertos. Lo que hace Nevenka Pavic no es sencillo. Superar los miedos y los respetos y jugar con ellos hasta modelarlos a placer se me antoja una labor complicada que precisa de un amplio bagaje cultural, además de una destreza plástica y una técnica efectivas. Tal vez aún más complicado si se tiene en cuenta que Nevenka es chilena y que sus raíces parten de la costa croata de Dalmacia. Tanto Chile como Croacia son países con el catolicismo bien enquistado en la trama social, tanto que aun los no creyentes se ven de continuo afectados por los resultados de ese enquistamiento.

La fiesta duró hasta el amanecer. De cuando en cuando sacaba mi pequeña cámara y me lanzaba en busca de ánimas y vírgenes. Domesticadas por las manos de la artista, me permitieron echar a rodar la imaginación mientras iba encontrándolas en los rincones más extraños. Debo decir que disfruté mucho, y cuando abandoné la fiesta y me fijé en el letrero que marca la calle donde está el taller de Nevenka Pavic, pensé que no había nombre mejor: Calle de La Gloria.

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Algunas de las ánimas que aparecen en esta galería son regalo de artistas amigos de Nevenka Pavic.

Nota: algunas de las ánimas que aparecen en esta galería son regalo de artistas amigos de Nevenka Pavic.

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