Héroes del balompié

La elegancia y el saber estar. Así era Manuel Zarrabeitia Arregui y así me enseñó a ver el fútbol. Sus héroes, José Ángel Iribar y Johan Cruyff, son los míos.

Manuel Zarrabeitia Arregui héroes fútbol

Mi hija me dijo hace unas semanas:

–          Aita, ahora que vives en Barcelona puedes ser del Barça.

Ninguno de los dos somos forofos del fútbol, así que le dije que me lo pensaría. Y en ello andaba, medio en broma, hasta que el otro día tuve un sueño en el que José Ángel Iribar, el Txopo, me soltaba un balonazo a la cara. A su lado estaba mi aitite, mirándome realmente enojado. Fue un sueño corto pero contundente; dos de mis tres referentes futbolísticos me estaban llamando capullo, ni más ni menos. ¿Dejar de ser del Athletic de Bilbao siendo de Bilbao? ¿Es eso posible? No me refiero a ser de Bilbao y animar a otro equipo, que de eso hay, no crean ustedes, sino a ser del Athletic de Bilbao y un día dejar de serlo porque otro equipo de fútbol  ha conquistado tu corazón. ¿Existe alguien que haya realizado semejante viaje?

Puestos a cambiar de equipo no escogería al Barça. Un club que introduce detectives privados en su organigrama es algo más que un club y da hasta miedo. Al Real Madrid tampoco me mudaría, sobre todo porque juegan Pepe y Cristiano Ronaldo y yo valoro mucho el “saber estar” en el terreno de juego. Ya he dicho que uno de mis tres referentes futbolísticos es Iribar, uno de los mejores guardametas de la historia, que de saber estar en el campo sabía un rato. Un segundo referente es mi aitite, que en euskera significa abuelo. Algunos vascos tenemos aitite y abuelo, dependiendo de cuál de ellos era más o menos españolista. En mi caso está bien definido. Tras la Guerra Civil uno pasó por la cárcel de Larrínaga y el otro fue alcalde franquista de Urduliz, si las crónicas familiares no mienten… Decía que mi aitite es el segundo referente futbolístico porque usaba términos como fault, goalkeeper, offside, dribbling, mister y referee, le gustaba el fútbol más que la virgen de Begoña y era socio de San Mamés desde hacía décadas. Usaba boina, pero bien podía haber sido un bombín. La flema británica no sé si la adquirió con el tiempo o ya la llevaba de nacimiento, el caso es que si existe alguien de Bilbao de toda la vida, ese es Manuel Zarrabeitia Arregui.

Además de iniciarme en la terminología del fútbol en su lengua vernácula, mi aitite abrió la puerta a mis primeras experiencias en un campo de fútbol. Fue en San Mamés, por supuesto, pero no para ver jugar al Athletic de Bilbao, sino a la selección inglesa, que para mi aitite venía a ser similar, dada la adoración que sentía ante el fútbol de raíz inglesa desplegado por su equipo del alma. Se celebraba el mundial de 1982 y yo pude vivir una experiencia única. Mi aitite me consiguió dos entradas para ver a Inglaterra en un par de partidos. Uno creo que fue contra Francia. El otro no recuerdo. Tampoco recuerdo si los ingleses perdieron o ganaron, el caso es que las entradas eran de general y ello me permitió introducirme con fervor entre la hinchada inglesa, tanto que acabé borracho de verdad en ambos partidos, abrazado a estibadores londinenses tatuados hasta el cráneo, compartiendo su sudor, bebiendo su cerveza y envolviéndome en la Union Jack para cantar Good save the Queen, Never walk alone o cualquier vaina de esas. Mi primera vez en San Mamés y rodeado de hooligans británicos. Algo tan extraño como la inocente propuesta de mi hija, hacerme del Barça.

–          Aitite, es broma, pero si un día decidiera dejar de ser del Athletic, ¿qué equipo me recomendarías?

Mi aitite está enterrado en Derio, pero lo imagino saliendo del nicho, retirando la losa de mármol, y plantándose en un pispás mi lado.

–          Volvería a tus sueños cada noche para torturarte, pero si te da por la herejía yo me haría del Barcelona, sin dudarlo.

–          ¿Del Barça, aitite? Pero si ahí jugaba el marrullero de Maradona, que tan mal te caía.

–          Ya, ya… pero también jugó Johan Cruyff.

Y ahí tienen ustedes mi tercer referente futbolístico: Johan Cruyff. Si Iribar era el estilo, Cruyff era la inteligencia. Tenía el 9 en la espalda, el número que llevan los delanteros puros. Me gustaba verlo por la tele; un tío en blanco y negro con perfil de cigüeña que se mete como un suspiro en el área contraria y hace pases milimétricos de banda a banda o la encaja en la escuadra. Y me gustaba un huevo cuando jugaba en el Ajax de Ámsterdam. Además de que en las colecciones de cromos la camiseta de ese equipo siempre me pareció una versión minimal de la del Athletic, Cruyff jugaba junto a gente como Neeskens y Krol, y en la selección holandesa con los gemelos Van de Kerkhof. Recuerdo que uno de ellos se llamaba René y el otro Willy… con lo que tomándole el nombre me imaginaba paseando por las calles de Ámsterdam, disfrutando de las coffe shops locales, de las putas en los escaparates, y vacilando con docenas de rubias holandesas como esa que anunciaba la margarina Natacha.

–          ¿Seguro, aitite? ¿No recuerdas el puñetazo de Villar en San Mamés?

–          Para mí, Villar dejó de ser del Athletic tras aquel sucio uppercut al holandés. Eso no se hace.

La elegancia y el saber estar. Así era Manuel Zarrabeitia Arregui y así me enseñó a ver el fútbol. Sus héroes, José Ángel Iribar y Johan Cruyff, son los míos.

José Ángel Iribar. Héroes del balompié. Athletic de Bilbao.

Joahn Cruyff fútbol Barcelona

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Comments

  1. Me ha encantado este post 🙂

    Aupa Athletic!!

  2. ¡Qué bueno Willyfog! Y tiene mucho más sentido escribirlo hoy en vez de hace un año. Algún día le contaré a tu hija tus andanzas como “gallina Coco GuaGua” ¿O era Turuleca?. ¡Saludos emigrante! Tu mar te espera.

  3. Genial. Vamos, digno de figurar junto a los apuntes de mi libreta forofogoitia jeje, aunque a mí ni se me haya pasado por la cabeza cambiar 😉
    Athletiiiic… eup!

    Por cierto, mi tercer apellido es…, en efecto, Uribe. Con tradición rojiblanca también.