Creo que tenía que haber nacido en Hawaii

José Luis Elejoste, getxotarra nacido en 1925, promocionó el planking en Bizkaia durante los años 40 y 50 haciéndolo popular. Sentaba así las bases para introducir el surf justo al comienzo de la década de las flores y el Vietnam.

En 1955, su espíritu surfero le hizo constituirse como el primer shaper peninsular, y tal vez europeo, al “tallar” en madera una tabla de surf de dos metros y medio de longitud. Aunque no llegara a surfear con ella, el intento y el empeño bien merecen nuestro reconocimiento.

Historia surf Euskadi España José Luis Elejoste Tengo Sitio Libre. Blog de Willy Uribe

Yo empecé a tomar contacto con las olas en 1940 en Zarautz, con unos quince años. Allí comencé a cogerlas a pecho pues había dos individuos que lo hacían muy bien (uno de ellos era Ángel Berazadi, empresario asesinado por ETA años después). Dos años más tarde me estrené a coger olas con planking, con una tabla que mi cuñado tenía de antes de la guerra y fabricada por él mismo. También andábamos en piragua en la playa de Arrigunaga, en Algorta, con los Abando, el Marqués de Acillona y otros más; había unas diez o doce piraguas alineadas en la orilla. Con sana rivalidad competíamos en ser los más rápidos y en coger las mejores y más grandes olas… pero yo ya pensaba en el surf, en la tabla.

En el cine actualidades de Bilbao, ya desaparecido, había visto películas y documentales del Pacífico en donde aparecía gente cogiendo olas de pie, además de otros en piraguas. Eso me gustó, me gustó mucho. Como tenía amigos marinos, alguno capitán, les pedí que me trajeran una tabla cuando navegaran por el Pacífico. En 1944 leí en el Reader Digest que existía un club de surf en Hawai y otro en California. Como ninguno de mis amigos me traía una tabla decidí escribir a estos clubes contándoles que me atraía el surf y que necesitaba información, pero ninguno de ellos me contesto.

Continué con el planking. Andaba normalmente en Larrabasterra, Peñatxuri y Ereaga. Solo yo practicaba, tenía todas las olas que quería. El problema era que como no había más tabla que la mía al llegar a la playa tenía cola. No se vendían ni se hacían en ningún sitio. En el año 1952 me la rompieron y tuve que fabricar tres tablas de 33×130 cm. Conseguí un tablero de una madera especial en la Aeronáutica, puse agua a hervir, metí la parte delantera de las tablas a remojo y cuando estuvieron blandas las curvé por la punta dejándolas secar bien. Las recorté, pinté y listas. Así tenía dos para dejar y una para mí. Podía andar con otros, más divertido y seguro. A una de ellas, que aún conservo, le puse quilla y fue todo un éxito.

Txosean Ariño planking Ereaga Getxo surf Tengo Sitio Libre. Blog de Willy Uribe

Por el año 1955, en vista de que no conseguía una tabla en ninguna parte, hice una tabla de surf de madera, pero lo que en verdad hice fue un planking gigante de 22 kilos que llegaban a más de 30 cuando salía del agua. Cada vez que cogía una ola parecía una gabarra. Nunca me puse de pie en ella, era un verdadero tablón, solo la usé tres o cuatro veces. No compensaba, no cogía casi olas. En cambio con el planking cogía todo y no me costaba nada, no me daba golpes. Era un trabajo de titanes llegar hasta el pico. La desguacé e hice una tabla de dos metros a la cual junté una colchoneta para darle estabilidad. Aquello seguía sin funcionar. La fui acortando y al final acabó en una tabla de planking de metro y medio.

Dos años más tarde la afición por el planking había crecido mucho. La gente preguntaba dónde la había comprado, los amigo me pidieron que les hiciera algunos. Como tenía mucha afición y me gustaba hice cincuenta plankings y vendí veintidós. Una tienda de deportes de Bilbao me llamó y me compró el resto. No habían pasado ni doce días cuando ya me pedían otros cincuenta. Pero les dije que fueran donde un carpintero, que no tenía secreto alguno su fabricación. Lo hicieron y entonces se empezaron a vender como churros, costando ciento treinta pesetas cada tabla (menos de un euro).

Ese mismo año, en 1957, alguien me dijo que en Biarritz habían visto tablas de esas de surf. Escribí a unos grandes almacenes de la localidad, pero no sabían nada del tema (no era ese el camino correcto). Dos años más tarde, cuando me casé, fui un día a Biarritz con mi mujer. En la playa de la Cotte Basque vi a dos personas cogiendo olas. Me acerqué y conocí a uno de los Vilallonga, que se exiliaron allí cuando la guerra, a Barland y a un peruano de quien no recuerdo el nombre. Estuve hablando con ellos sobre el tema y ese mismo año volví. Vilallonga me dejó su tabla. Era la primera vez que andaba sobre una tabla que se podía llamar de surf;  madera de balsa de 3’25 metros. Y me gustó. Pero como iba a ser el único de Bizkaia que practicara y costaban un dineral, seis mil pesetas de las de entonces (36 euros), no  me decidí a comprar una hasta 1964.

En 1965 conocí a Jesús Fiochi en Islares. Y en 1968, cuando se hico la primera prueba de surf en Zarautz, fue gente de Santander, además de guipuzcoanos y vizcaínos. Aquel mismo año ya se comenzaron a ver las primeras tablas reformadas, de unos dos metros treinta, más ligeras y maniobrables.

Surf Sopelana años 70 Negativo blanco y negro 35 mm Tengo Sitio Libre. Blog de Willy Uribe

Ereaga, Arrigunaga a veces, Sopelana, Plentzia, Islares y Laredo algunos días. La primera ola que cogí con la tabla comprada en Biarritz fue en Larrabasterra, delante de la roca rosa. ¡La que se montó en la playa! La gente nunca había visto coger olas con tabla y fueron cinco o seis olas perfectas. La mejor ola que cogíamos era la que rompía frente al aparcamiento de la playa de Larrabasterra. Se cogía un poco después de marea media subiendo. Si estaba ya alta era mejor Peñatxuri, una ola preciosa y con mucha salida. También solía andar mucho por Ereaga, en la zona de los bloques o frente a Cubitas, a la altura de Usategi, una ola larguísima con una buena izquierda que igual aguantaba ciento cincuenta metros sin romper, dando después una rompiente de hasta quinientos metros de recorrido. Una delicia l ir y un infarto al volver. De chavales la solíamos coger en piraguas.

En Mundaka solo entré dos veces. Mi tabla no era la apropiada, se clavaba. En los años 1970-71 empezó a ponerse de moda. Gente como Tatono Garaizabal, Susaeta, Morenés, Escauriaza y otros habían cambiado los longboards por lapiceros más rápidos y maniobrables y ya tenían la suficiente habilidad para entrar allí. No era una ola muy conocida, pero ya había algunos extranjeros. Yo me dediqué más a la playa de Plentzia. Allí cogí olas larguísimas del año 1964 al 1967, luego se fastidió mucho a raíz de la construcción del muelle. La ola era de izquierdas, desde la bocana de la ría hasta el primer sanatorio. Susaeta y su cuadrilla me enseñaron en Gorliz una derecha que rompía durante los días de mucho mar y marea viva. Iba desde el sanatorio hasta el muro de la escollera. También solía ir a Meñakoz, a ver solamente. Salían unas olas preciosas, pero no nos metíamos porque nos arriesgábamos a quedarnos sin tabla.

(En invierno) Con un jersey de lana muy ajustado y una bolsa de plástico encima más un cuerpo de hule muy ligero. Más tarde empezamos a usar los trajes de submarinismo, muy pesados e incómodos para remar. Después comenzaron a llegar los primeros trajes especiales de surf.

Al principio, los años 1964-68, tuvimos problemas con los socorristas y alcaldes de la zona. ¡Nos nos dejaban entrar al agua cuando había olas! Pero en mayo de 1968 Ondabarrena y yo rescatamos al que hoy día es Prior des la iglesia del Redentor en Algorta. Fue un rescate difícil y sonado. Por ello escribí una carta al Sr. Azpiri, entonces Presidente de la Federación Vizcaína de Salvamento y Socorrismo, exponiéndole todos los detalles y nuestra situación. Desde entonces, además de incorporar las tablas de surf a los puestos de socorro, nos dejaron entrar al agua hubiera ola o no. Comprendieron la conveniencia de tener socorristas-surfistas durante todo el año. Creo que un surfista es un socorrista nato.

José Luis Elejoste, 2011. WU PHOTO © Willy Uribe

En 1976 mi hijo sufrió un grave accidente y quedó tetrapléjico. Nos volcamos en él toda la familia. Después me metí algunos días, pocos. La última vez en Azkorri en 1979. Luego perdí el contacto. En un principio yo fui el eje. Tenía coche, la primera tabla, íbamos a Laredo, Islares. Después llegaron los jóvenes y se ampliaron las amistades, tenían sus coches, sus tablas. Me llamaban “el viejo” porque algunos de los que surfeaban conmigo eran hijos de compañeros o amigos míos. Me veían como a sus padres: Arsuaga, Susaeta, Juan Cañiz, Aróstegui, los Gandarias y compañía… yo era “el viejo Elejoste”.

Antes y ahora sigo cogiendo olas con la imaginación, hago virajes portentosos. Cuando era joven mi ilusión era tener una casa con vistas al mar y así poder verlo siempre, cosa que conseguí.

Hace poco estuve viendo a un crío de ocho o nueve años haciendo maravillas en una ola. ¡Si yo hubiera tenido una tabla con esos años! Pero empecé cuando me iban a caer los cuarenta. Aunque es lo mismo, he disfrutado con el mar, en planking, tabla, a pecho, con piragua… y sigo haciéndolo. Creo que tenía que haber nacido en Hawai.

 

Texto extraído de la revista Marejada Surf (1990)

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Comments

  1. Precioso artículo Willy, y un gran abrazo para Elejoste…

  2. susana galdeano says:

    Estupendo reportaje, qué ilusión me ha hecho ver el planking rojo, en casa de mis padres ha habido tres como éste hasta hace poco y así empezaron mis hermanos el surf, de niños, viendo a Elejoste en la playa con todas las olas para él.
    Un abrazo a Jose Luis y su familia, grandes personas.

  3. Gracias por el artículo! 🙂

  4. Fantástico, emocionante. Me siento muy identificado con este hombre. Es difícil ser pionero en este país y más de una actividad como el surf en un ambiente de pueblo en el Mediterraneo. Caídos ya sobre mí los 50, rodeado siempre en el pico de chavales de la edad de mi hijo y de él mismo, consciente de que esto se acabará más pronto que tarde, he disfrutado mucho leyendo la experiencia de alguien que habiendo sido un buen surfer es seguro un buen tipo. Grande Elejoste, coño ….

  5. Muchas gracias de parte de un corchero vallisoletano. Este artículo me ha transportado a los años 80 en los que la familia Vilallonga me enseñó a hacer surf en la playa de Ris. Tengo que localizar mi planking rojo… 😉

Trackbacks

  1. […] Como me fui entusiasmando con la historia le fui preguntando para ver si recordaba más detalles.  Uno de los últimos días que hablé con al respecto  después de clase, Javier haciendo cálculos, supuso que  tendría unos 19 años, pero  sin embargo, él cree que fue algo antes. Así que podría ser perfectamente paralela  a la que construyó Elejoste en el año 1955. […]