Unai el Empecinado

Auto tatuaje - Self tattoo. WU PHOTO © Willy Uribe

Jamás hasta hoy había visto una sesión de tatuaje, aunque lo presenciado esta mañana trasciende ese término. Esto no ha sido una sesión, sino un empecinamiento.

Hay una máquina de tatuar en la casa donde vivo. No tengo tatuajes en mi cuerpo, tal vez por eso hace poco tuve una pesadilla y soñé que Satanás me tatuaba la garganta con esa máquina y cada vez que hablaba pronunciaba su nombre. Su voz era la mía. Fue muy chungo.

Hoy, esta mañana de domingo, la máquina ha salido de su caja para ir a parar a las manos de Unai. Yo dormía y ellos han llegado sobre las seis de la mañana con birras y música. ¿Jaleo? Ok, llevo un tiempo de habita en habita, sé de lo que va el asunto y más vale adaptarse. Primero se ha pintado la estrella sobre el muslo con un lápiz. Le temblaba el pulso, pero no se daba cuenta. Ha utilizado una regla y la cosa ha ido mejor. Con la plantilla preparada, Unai ha entrado a saco con la aguja. Mi plan era dar un paseo, tal vez surfear un poco, pero… ¡cuánto de loco estaría si me perdía aquello!

Yo no entiendo de esto, pero me han comentado que la máquina iba sin capuchón, con lo que la penetración de la aguja en la epidermis es variable y más dolorosa. A Unai lo del capuchón le daba por el culo, pero la aguja sí que le dolía. Ha gritado algo y se ha mordido la lengua otro tanto. No exagero si digo que ha sido una sesión dura. Y estoy seguro de que tarde o temprano el diablo volverá a mis pesadillas para tatuarme de nuevo.

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Comments

  1. Buen post WIll. Hay que ir un poco ciego para imitar a Unai.