Pedro Alonso. Versos desde la cueva

Poetas Imposibles. Pedro Alonso. 1945 - 1975. Tengo Sitio Libre. Willy UribePoetas imposibles. Pedro Alonso. Poeta español nacido en Burgos en 1945 y fallecido en la misma ciudad en 1975.

Estimados señores:

Les envío el cuaderno de poemas de mi primo Pedro Alonso Allende. Lo descubrí accidentalmente cuando se realizó una reforma en el piso que fue de sus padres y donde él residió hasta su prematura muerte en abril de 1975, a los treinta años de edad en la ciudad de Burgos.

Creo que su escasa obra tiene cierto valor. No sé cuánto respecto al arte poético o literario, eso podrán ustedes valorarlo. Yo me refiero a su valor psicológico e incluso antropológico.

Traté mucho a mi primo Pedro durante nuestros primeros veinte años de vida porque teníamos la misma edad y vivíamos en el mismo edificio. Los pocos amigos que tuvo también lo fueron míos. No estaba loco, puedo asegurarlo, pero sí es cierto que fue una persona excéntrica. Su obsesión por el periodo histórico del Paleolítico le convirtió en un inadaptado. Jamás trabajó ni tuvo afición alguna. No bebía ni se drogaba, nunca estuvo con una mujer y una vez realizada la Primera Comunión no volvió a pisar una iglesia. Acabada la enseñanza básica obligatoria no volvió a matricularse en otros estudios. Su intransigencia a empezar siquiera el bachiller, y sobre todo su fobia al catolicismo y a la institución de la familia, le enfrentó a sus padres de un modo muy intenso. Su padre, para evitar la deshonra familiar que supondría el paso por el Ejército de una persona con las “peculiaridades” de su hijo, hizo todo lo posible para librarle del servicio militar, algo que logró sobornando al tribunal médico militar.

Pedro, era hijo único, lo que es una pena, ya que la compañía de algún hermano habría rebajado las aristas de su personalidad y la tensión que se vivía en aquel hogar.

En el caso de que deseen ampliar información sobre él, les adjunto una tarjeta con mi teléfono y dirección.

Atentamente,

Teresa Alonso Ríos

La fugacidad de la edad

Pedro Alonso jamás abandonó Burgos. Treinta años durante los cuales no fue más allá de los adoquines de esa vieja localidad castellana. Su viaje más largo fue la visita que en 1960 realizó a la Cartuja de Miraflores, a tres kilómetros de la ciudad, con motivo de la muerte de un tío de su madre, monje cartujo fallecido a los ciento dos años de edad. Fue justo en esa época cuando escribió sus primeros versos.

Un siglo es demasiado

Un desgaste innecesario

Llegan a moverse las piedras

Durante un siglo

Las mismas montañas

Los ríos modifican su curso

El hombre almacena su alma

Un siglo son tres vidas

Dos de ellas cuesta abajo

Tenía tan solo quince años entonces, aunque para él esa edad significara el punto medio en su existencia.

Hoy cumplo quince años

Me considero un hombre completo

En un mundo razonable ya cazaría mamuts

Tendría al menos dos hijos

Un abrigo de piel de oso

Y una hermosa hacha de sílex

Padre y Madre

Su familia se dedicaba al comercio de granos desde hacía generaciones. Su padre era uno de los mayoristas de trigo y cebada más importantes del norte de España. Ese condicionante, el del grano, el de la semilla, constituyó para Pedro Alonso algo digno de repudio. Según su visión crítica de la Historia, el paso del Paleolítico al Neolítico fue el error más grave de la especie humana; todo se fue al garete en el momento en que el hombre comenzó a plantar, a cosechar y, sobre todo, a almacenar.

Padre

Tienes (que yo sepa)

Sesenta y dos camiones

Ciento treinta y cinco silos

Un convenio especial con el ferrocarril

Dos barcos mercantes en el puerto de Bilbao

Y trescientos cuarenta y nueve obreros a tu servicio

Alimentas al mundo

Padre

Deberías estar más que satisfecho

Pedro Alonso sabía que su padre y su abuelo habían enviado mucho grano hacia Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. No era algo que se comentara habitualmente, y mucho menos a los extraños, por supuesto, pero era una historia recurrente cuando su padre se juntaba con sus hermanos y bebían más de la cuenta. Se puede hacer mucho dinero en una guerra si se posee la materia prima necesaria y se dominan los procedimientos. Su familia lo hizo.

Madre

Tienes (que yo sepa)

Un piso en la calle San Lorenzo

Una finca en Aranda y otra en Mena

Tres vajillas de plata con mantelería de hilo

Una caja de seguridad en el Banco de Santander

Y dieciocho personas a tu servicio

Tienes mucho

Madre

Debería estar más que satisfecha

La cueva

Décadas antes de la irrupción de Internet, Pedro Alonso se convirtió en un hikikomori sin ordenador. Incluso cabía la posibilidad de mutar en un serial killer sin ametralladora.

Veo a Dios

en la entrada de la cueva

Tiene la lengua partida en dos

Se mueve como una víbora

Me dice

Hazme honores

Realiza sacrificios

Sabes cuánto me gustan

La sangre y la ponzoña

A qué tipo de sacrificio se refiere Dios es algo que queda en la mente de Pedro Alonso, pero no es difícil imaginárselo empapando sus manos en la sangre de las víctimas para dejar sus huellas en las paredes de la cueva. Se consideraba a sí mismo como un cazador recolector de hace cincuenta mil años, aunque no cazara nada y sólo recolectara sueños tan imposibles como frustrantes.

Sus versos, escritos en un libro de asientos contables, me fueron enviados vía correo ordinario por un familiar suyo que los encontró ocultos en un hueco de la habitación donde vivió Pedro Alonso, los últimos cinco años sin abandonarla un instante.

Estás loco

Dijo el padre

Y enfermo

Añadió la madre

Así cerraron la entrada

Con forja y cerrojo

Ahora soy un bisonte rojo

En lo más profundo de la cueva

El valor poético del trabajo de Pedro Alonso no es relevante, aunque tal vez lo sea en parte en el plano psicológico. Por lo que respecta a su valor antropológico, resulta bastante menos que anecdótico. El Paleolítico y la cueva no eran más que una respuesta errónea a la profunda depresión en la que vivió el autor durante la mayor parte de su escasa y corta vida.


Poetas Imposibles – Puesta en valor de propuestas poéticas imposibles. Énfasis en la sutileza y la furia.
Un programa del Fondo Poético Internacional ejecutado por los Detectives Poéticos.