De skate, surfing y patines

De cómo el surf inspiró al skate y el skate rejuveneció al surf.

Si no había olas bajábamos cuestas, nos entubábamos en los setos de las aceras y en las rampas de acceso a los garajes hacíamos reentries y cutbacks.

Skate Algorta – Getxo (Bizkaia) Comienzos de los 80’sAlgorta – Getxo (Bizkaia) Comienzos de los 80’s

El recorrido que más me gustaba comenzaba en la tienda de chucherías de Olga, en el punto más alto de Algorta, pasaba por las mansiones de Neguri y finalizaba en el faro de Arriluze. Nada de forfaits, claro, y muy pocos vehículos, ya que acostumbraba a hacerlo de noche. Eran recorridos solitarios y el cemento una ola sin fin. No conocía un solo nombre de skater famoso. El más cercano para mí era Larry Bertlemann, que también cogía olas, además de algún que otro melenas que aparecía en alguna de las películas de surf que veíamos en el viejo cine de Plentzia o en la parroquia de San Ignacio por cortesía de Julio del Val. Yo era todos ellos y preparaba el patín como si diera parafina a la tabla. Tenía uno amarillo de fibra, corto y estrecho, que me regaló mi madrina tras vivir unos años en los USA, pero era demasiado rápido y acabé fabricándome otro de madera, con ejes Toro y ruedas de color rojo.

Aquello era una maravilla. Era el rey del asfalto líquido; aprovechando la mínima ondulación y desnivel del terreno; entubándome en los setos; lanzándome en las bajadas tochas; respirando aire fresco y gozándola. Eran finales de los setenta y primeros ochenta. Algorta estaba lleno de patines y el culpable era el surf. No éramos skaters, sino surfistas.

Para la movidilla socializante e iniciática estaba Txopos, junto al mirador de Satistegi, un parque sobre la playa de Ereaga. Hay una cuesta empinada con una curva inclinada de 180º. Allí, los más hábiles mostraban sus habilidades: Kike Alonso “Ladillas”, Antón Mendiola, Guillermo Solana y algunos más eran los dueños de aquella cuesta. Además, todos ellos tenían chupas vaqueras con forro y cuello de borrego, una parte del atrezzo que nunca conseguí.

Skate. Rampa de madera Algorta – Getxo (Bizkaia) Comienzos de los 80’sPocos años después, al poco de llegar Paul Roberts “el Galés” a nuestras costas (y lo menciono porque era increíblemente hábil manejando el patín en terreno liso) surgió una nueva generación de chavales a los que sí se podía llamar skaters ya que hacían algo totalmente diferente a lo acostumbrado, eran gente como Lute, Txus, Edu Rat, Kuko, Guantez y otros. Comenzaron a surgir rampas de madera e incluso se le dio rueda a alguna piscina, como en California. Iniciativas que acabaron cristalizando en 1987 en el skate park de La Kantera, en Arrigunaga. Poco a poco, las cuestas cayeron en el olvido. Quienes las bajaron se hicieron mayores y se centraron en el surfing. Del mismo modo, muchos de los nuevos skaters no cogían olas. Las disciplinas se separaron. Algo que duró hasta comienzos de 2000, cuando el surf más radical comenzó a mirar hacia el skate y el surf más relajado puso a deslizar a los long-skates. Un proceso interesante donde el surf inspiró al skate y el skate rejuveneció al surf.

Trackbacks

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