Cualquier plegaria está permitida

Església de St. Serni. Arreu. Lleida. Catalunya. WU PHOTO © Willy Uribe

Església de Sant Serni. Àrreu. Pallars Sobirà. Catalunya.

Esta capilla rosada con su pequeño atrio debe haber sido construida por hombres buenos, sensibles y de piadosos sentimientos.

A menudo he oído decir que ya no quedan personas piadosas. Igualmente se podría decir que ya no hay más música, ni más cielos azules. Creo que los hombres piadosos existen. Yo mismo lo soy, aunque no lo fui siempre.

El camino a la piedad es distinto para cada uno. El mío discurrió a través de muchas equivocaciones y sufrimientos; pasó por muchas torturas interiores, por enormes necedades y selvas de estupideces. Fui un espíritu librepensador y creí que la piedad era una enfermedad del alma. He sido un asceta y me he clavado las uñas en la carne; no sabía que piedad significa salud y serenidad.

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¡Oh, querida y recóndita capilla de estas tierras! Cargas con signos e inscripciones de un dios que no es el mío. Tus fieles rezan oraciones cuyas palabras no conozco pero aun así puedo rezar en tu interior como la haría en un bosque de robles o en una pradera de la montaña. Amarilla, blanca o rosa, tú floreces en el verde como las canciones de primavera lo hacen en los jóvenes. Para ti, cualquier plegaria es santa y está permitida.

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Nuestra fe, sin embargo, la piedad de los que viajamos tan lejos, es solitaria. Aquellos que profesan una fe antigua no querrán ser nuestros compañeros y las corrientes del mundo discurren muy lejos de nuestra isla.

El caminante. Hermann Hese.