Oscar D’Oso. Notas al margen

Poetas Imposibles. Oscar D'Oso. Poesía. Willy UribePoetas Imposibles. Oscar D’Oso. Poeta anónimo de la segunda mitad del siglo XX. Máximo representante del Interpretacionismo Encicloplédico.

Sucedió en la Biblioteca Nacional

A todas luces, Oscar D’Oso es un pseudónimo (el apóstrofo es revelador). Lo único que se sabe de él es que destrozó con notas manuscritas (hay quien lo denomina acción poética) un tomo de la Enciclopedia Británica de su segunda edición de 1784 en su entrada referente al oso.

El vigor de mi presencia,

el poder de invocarme

en un paganismo vivo

El Norte me divinizó.

El Sur me aniquiló.

En mi lugar colocaron blasones

con águilas y leones,

animales devotos de coronas y privilegios.

Sobre mis huesos levantaron templos

con hombres clavados a un madero.

 

No existe registro de préstamo público o de consulta de ese ejemplar, por lo que la acción vandálica (propuesta revolucionaria dijeron otros) tuvo que ser realizada por alguien perteneciente a la Biblioteca Nacional. En un principio se sospechó de Jordi Montaner por su conocida militancia en el Partido Animalista y su compromiso radical en la defensa y expansión del oso pirenaico, pero tras un examen caligráfico se descartó su culpabilidad

¿Cómo calificar mi actitud de pereza

si me atengo a un ciclo vital que no cesa?

Águilas y leones siempre vuelan,

siempre rugen.

Heraldos del poder terrenal,

nunca descansan.

Roto el ciclo ahora son esclavos.

Cuatro meses largos yo duermo

de seguido,

con la panza llena,

con la conciencia tranquila.

Mi dueña es Natura.

Yo soy Natura.

Me pertenezco a mí mismo.

 

Para salir de dudas, la dirección de la Biblioteca Nacional obligó a pasar por el calígrafo a todo su personal, inclusive a los miembros de la junta directiva y patrones honoríficos. El resultado fue negativo en todos los casos. Buscando pistas, se encargó un examen químico de la tinta empleada en aquellas irresponsables anotaciones escritas sobe un libro de más de dos siglos de antigüedad (hay quien lo denominó Justicia Animal, así con mayúsculas).

Epicuro fue oso,

no me cabe duda.

También Thoreau lo fue,

eso está claro.

Incluso el viejo Hemingway

y el bello Rimbaud.

Montaige, Baroja y Conrad

también fueron osos ilustres.

Siempre actuaron como tales.

Su dignidad nos acompaña.

 

Tras dos meses de incertidumbre durante los cuales se desarrolló una psicosis de culpabilidad entre todos los miembros de la Biblioteca Nacional, llegaron los resultados definitivos. Sus conclusiones establecían que el nefasto atentado (sublime acción para otros) fue realizado entre los años 1960 y 1970, cadencia temporal suficiente como para dar por finalizada la investigación sobre el asunto, al menos en lo que a culpabilidades se refiere.

Mi piel

calor que te busca.

Mi hocico

olfato que te encuentra.

Mis garras

dedos ante el panal de tus nalgas.

Mis fauces

dientes sobre la curva de tu cuello.

Mi sexo

el falo que tú adoras y yo te ofrezco.

 

La última acción emprendida por la dirección de la Biblioteca Nacional fue encargar un análisis literario de las necedades escritas en aquel venerable volumen (versos según otros). Dicho análisis estableció que las notas al margen eran muy acertadas desde los puntos de vista histórico, simbólico y literario, y que ofrecían una visión alternativa y novedosa para la comprensión enciclopédica, siempre tan anclada en la ortodoxia.

Pisé un cepo.

Quedé cojo.

He recorrido todas las cordilleras,

todos los picos, valles, lagos, quebradas, páramos, arroyos, bosques,

collados, colinas, desfiladeros, prados, praderas y roquedos.

Allí dejo mis huellas mutiladas.

Un oso cojo.

Hasta el cazador más estúpido sabe seguirlas.

Tan torpe y viejo soy.

 

En una decisión sorprendente, el volumen de la Enciclopedia Británica de 1784 fue expuesto al público con gran éxito. Yendo más allá, la dirección de la Biblioteca Nacional animó a sus usuarios a escribir cuantas notas quisieran en cualquier ejemplar del fondo de la biblioteca que cayera en sus manos. Los usuarios respondieron positivamente y con gran ingenio. De ese modo, la Biblioteca Nacional es en estos momentos un referente mundial en cuanto a Interpretación Enciclopédica y Oscar D’Oso el creador y máximo exponente de dicha corriente intelectual.

Lo que fui ahí estuvo.

Ahora soy estudio de paleontólogos,

zoólogos, antropólogos, psiquiatras y poetas.

Aquello que seré, ¿qué será?

¿Quedan bosques tan profundos

como para esconder en ellos las ruinas de mi ego?

……………………………………………………………………………………………

Nota:

En 2010, tras finalizar una revisión exhaustiva de los fondos de la Biblioteca Nacional, se descubrieron tres aportaciones más de Oscar D’Oso. Una en la entrada correspondiente a la ardilla, otra en la del búho blanco y una tercera en la del salmón. Todas ellas especies animales pertenecientes al bosque, al igual que el oso, pieza considerada como su obra maestra.


Poetas Imposibles – Puesta en valor de propuestas poéticas imposibles. Énfasis en la sutileza y la furia.
Un programa del Fondo Poético Internacional ejecutado por los Detectives Poéticos.