Surf en Sidi Ifni

Surf Sidi Ifni. Marruecos. WU PHOTO © Willy UribeSon las cinco de la tarde en Barcelona. Un hombre entra en Casa Almirall, uno de los bares más antiguos de Barcelona, donde trabajo de camarero. Es un hombre de mirada turbia y peste a tabaco negro. Tiene ganas de hablar y le dejo hacer. La conversación retrocede hasta el pasado; hizo la mili en Marruecos, en Sidi Ifni. Por decir algo, le digo que estuve allí un par de veces haciendo surf.

  • ¿Surf en Ifni? No me jodas, allí sólo había cobras en las montañas y moros que te volaban la cabeza si la asomabas más de la cuenta.

Me enseña unas fotos en su teléfono móvil.

  • Tiradores de Ifni. Mira, aquí estoy yo. Soy el de la derecha.

En la foto se ve la España colonial y agónica. La España del chusco de pan. La España del golpe de estado. La España del Franco legionario. Un pedazo de mierda católica y fascista.

  • Hay unas olas cojonudas en el tramo de Ifni hacia el sur, hacia Playa Blanca.
  • No tienes ni puta idea. Allí sólo había cobras.

El hombre tiene una fijación con las cobras. Unos setenta años llenos de alcohol y amargura. Una mirada en fuga. Un hombre en derrota. Le trato con respeto aunque no se lo merece. Le sirvo su chupito de orujo y le lanzo una mirada dura y seca que me sale de dentro.

  • Dos setenta.
  • ¿Dos setenta por un orujo?
  • Dos setenta.

Entonces entra al bar un grupo de turistas extranjeras; rubias, hermosas, tostadas por el sol del Mediterráneo.

  • Eso sí que son cobras… si yo pudiera – dice.

Y el muy hijodeputa me guiña un ojo. Un ojo cabrón, venenoso y vencido. Pero yo no me rindo. Jamás.

  • Las olas de Ifni son cojonudas y usted no tiene ni puta idea de lo que es el surf… ni puta idea de lo que son las mujeres.

Es el barrio chino, es el Raval. Ahora trabajo aquí. Ahora es mi lugar.