Nómadas urbanos

Durante estos cuatro últimos años he vivido en nueve sitios diferentes. Una situación similar a la de algunas personas de mi entorno; cazadores-recolectores de trabajos temporales; expatriados de la Costumbre; artistas de diversas disciplinas.

No hay queja alguna en ello. Es más, considero este periplo como una experiencia estimulante, llena de vitalidad y solidaridad, y deseo que no cese.

Nómadas urbanos, soberanos de nosotros mismos, alejados del significado tradicional de la palabra hogar, residimos en nuestra creatividad.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

CASA TOMADA. JULIO CORTAZAR

Julio Cortázar WU PHOTO © Willy Uribe

Julio Cortázar WU PHOTO © Willy Uribe

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