Isabel Coixet y el surf

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Isabel Coixet. Foto: EFE

A mí me fascina el surf de una manera completamente irracional.

Tal vez algún día conozca a Isabel Coixet y reme con ella hasta el pico de la Triangular para disfrutar juntos de una sesión clásica. O tal vez nos conformemos con sentarnos en el Murito para contemplar una de esas acojonantes puestas de sol que ofrece la fachada marítima de Uribe Kosta. Tal vez las series llegarían entonces de tres metros y yo podría contarle lo feliz que fui surfeando esas olas. Tal vez otoño, con el viento terral del atardecer creando velos fantásticos. Tal vez ella me hablaría del Mar de Aral, donde las olas ya no rompen. Tal vez…

Demasiados tal vez. Lo que sí es seguro es lo mucho que agradezco sus palabras respecto a mi trabajo. Su opinión sobre la novela Los que hemos amado fue fantástica. Ahora, tras su valoración de la Trilogía del surf, me dan ganas de pegar un telefonazo a John Milius para que mueva el culo.

A mí me fascina el surf de una manera completamente irracional: nunca me he subido a una tabla y las olas me producen pavor, pero mi mente enferma cuando veo imágenes de surferos, me pueden transportar a la plancha y cabalgar en el mar como si tal cosa. Willy Uribe es un escritor que describe y te hace vivir la sensación de surfear como nadie, y estas tres soberbias narraciones se devoran compulsivamente: surf, intriga y existencialismo. Si John Milius siguiera dirigiendo, ya tendríamos adaptación cinematográfica. Apasionante.

Esto es así. Isabel Coixet.

 

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