Julen Gabika. La casa de mi padre

Poetas imposibles. Julen Gabika.. Willy UribePoetas imposibles. Julen Gabika. Poeta vasco miembro de ETA. Nacido en 1965 y fallecido en 2015.

La cita quedó fijada por teléfono para el martes veinticuatro a las ocho de la mañana.
– Sea puntual – me dijo.
– Siempre lo soy. Incluso me adelanto. Sólo le pido que la cita sea para algo provechoso.
– No lo dude.
– ¿Sabe? En todos los años que llevo en esto he cambiado puntualidad y seriedad por decenas de poetas insufribles.
– Julen Gabika no le defraudará.
No lo hizo. Pero Julen Gabika era un seudónimo. El verdadero nombre de este poeta imposible me es desconocido. Las sospechas, todas.
– ¿Es usted Julen Gabika? – pregunté al hombre que llegó puntual el martes veinticuatro a las ocho de la mañana.
– No lo soy.
– ¿Le conoció?
– Sí.
– ¿Era una buena persona o un mal bicho?
– Asesinó a cinco personas. Supongo que eso le descalifica para la primera opción. Pero creía en lo que hacía. Euskal Herria era lo primero para él.
– ¿También para usted, verdad?
– Sí, pero ahora…

La emboscada

La falta de recompensa

La derrota.

– ¿Puedo ponerme en contacto con Julen Gabika de algún modo?
– No puede. Murió en un accidente de tráfico hace dos años. Tan solo hacía tres meses que había salido de prisión tras cumplir una condena de veintitrés años.
– ¿Conoció usted a Julen Gabika?
– Era su mejor amigo.
– ¿Por qué el seudónimo?
– Es una de las pocas defensas que nos quedan.
– ¿Defenderse de qué?
– De tanta muerte que repartimos.
– ¿Ha matado usted?
– He ayudado a matar. Resuelva usted la ecuación.
– ¿Ha estado usted en la cárcel?
– Ahora mismo estoy en una.
– Lo comprendo, pero olvide las metáforas. ¿Ha estado usted en la cárcel?
– Sí.

Los testículos del caballo

La cumbre del Kalamua

La casa de mi padre

El hombre que tenía frente a la mesa de mi despacho se golpeó la sien con los nudillos un par de veces. Lo hizo con excesiva contundencia, pero creo que no le dolió. Me pasó un sobre que guardaba unos pocos folios y se levantó, dispuesto a marcharse.
– Esta es la obra de Julen Gabika. Considere usted si tiene alguna calidad, pero el alma y la fuerza no la niegue. Aunque se equivocara de lucha, era un rebelde.
– No se marche aún. Quisiera hacerle algunas preguntas más.
– Solo hago esto por la memoria de mi amigo.
– Claro. Y le deja a su amigo con un seudónimo. Dígame su verdadero nombre. Quiero saber más de él.
– En cuanto lea esos versos comprenderá que no son otra cosa que la confirmación de la derrota.
– Y supongo que ni a la familia ni a las amistades de Julen Gabika les gustará relación alguna con el firmante de la capitulación de ETA.
El hombre agachó la cabeza y perdió la mirada por la ventana del despacho. Tendría unos cincuenta años; su patria se los había robado todos.
– La lucha nos consumió – dijo, tras unos segundos de silencio. Seguido, se marchó.

 

LA PAZ Y EL ENEMIGO

Tenemos la paz por fin en las manos

Cincuenta años de lucha para comprender

Que fueron demasiados

La emboscada

La falta de recompensa

La derrota

Bailemos ahora con nosotros mismos

Nuestro peor enemigo

 

LA EMBOSCADA

Creímos nacer de la tierra

Una soga umbilical nos sujetó a sus entrañas

Los testículos del caballo

La cumbre del Kalamua

La casa de mi padre

Poderosos tótems todos ellos

Rigurosos antecedentes acechando en todo momento

 

LA FALTA DE RECOMPENSA

Soplaron sobre nosotros todos los vientos

Se volvieron locas todas las brújulas

Nuestra alma

Tan grande y tan inútil

Nuestros sueños

Muchos, inalcanzables y peligrosos

Desventados y sin rumbo

Aquel empeño fue una quimera

 

LA DERROTA

Hallar un cofre repleto de esmeraldas y dejarlo atrás

Encontrar brasas en pleno invierno y no calentarse

Navegar un mar en calma y desear la galerna

Derrotarnos a nosotros mismos y gozar de la derrota

 

LOS TESTÍCULOS DEL CABALLO

Aitor los dibujó en lo más profundo de la cueva

Rojos, blancos y verdes

Tales colores la bandera a la que rendir pleitesía

Toda una estirpe irredenta en cada uno de nosotros

 

LA CUMBRE DEL KALAMUA

Magnífica pirámide selvática

El viento terral entre las flores del cáñamo

Y sin prisa

Una pitón gigante se descuelga hacia nosotros

 

LA CASA DE MI PADRE

Nada debemos cuestionar al herrero

Mucho menos al carpintero

Intocable es el cantero

En el fondo del valle junto al molino

Orientada al sur con el tejado a dos aguas

Atada por los cojones

Los cimientos de la casa dan la vuelta al mundo


Poetas Imposibles – Puesta en valor de propuestas poéticas imposibles. Énfasis en la sutileza y la furia.
Un programa del Fondo Poético Internacional ejecutado por los Detectives Poéticos.

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