Una extraña maleta de cartón

MALETA-CARTONRecuerdo a menudo a mi amigo José. Han pasado muchos años, pero sigo viendo su piel tan morena, su cuerpo tan flaco y su extraña maleta de cartón. Recuerdo que sacrificaba ranas y lagartijas. Las rociaba con miel y las crucificaba sobre tablas que después colocaba junto a los hormigueros. Pero, sobre todo, recuerdo su extraña maleta de cartón.

Con los años le dio por fumar mucho hachís y ni su inocencia ni su mente lo soportaron. Odiaba a los viejos y le costaba mucho conectar con las chicas, sin embargo a los críos se los metía en el bolsillo de tan grande que era su imaginación. Y siempre le persiguió la sombra de aquella extraña maleta de cartón.

Poco a poco dejé de verlo. Hasta que la esquizofrenia lo derrotó y un día apareció con un cuchillo y dijo que nos iba a matar a todos. Lo hubiera hecho de haber podido… como con aquellas ranas y lagartijas. Dos años después, a comienzos de dos mil, fue ingresado en un sanatorio. No volví a saber de él hasta que su madre nos comunicó su muerte unos meses después. Con él se fue aquella extraña maleta de cartón. Nadie supo jamás lo que había dentro.

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